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El edificio de 121 años donde funciona el mercado de Granada podría convertirse en una trampa mortal para los 5,000 compradores y 2,000 comerciantes que a diario recibe ese lugar.

Las autoridades reconocen dos amenazas: la debilitada estructura, que podría desplomarse, y un incendio en un sitio casi impenetrable.

“Es una bomba de tiempo”, advirtió recientemente el jefe de la Asociación Civil de Bomberos Voluntarios, comandante Roberto Lanzas Pérez, en referencia a la necesidad de que regrese el orden a esa zona.

“Ustedes habrán notado que en los costados norte y sur no hay espacio para la entrada de nuestros camiones contra incendios, ni para las ambulancias, necesitamos recuperar esas calles”, señaló.

Débil estructura

El riesgo de que se desplomen el techo y las paredes del edificio de estilo neoclásico, en su mayoría a base de calicanto, es un tema sobre el cual la ciudadanía está insistiéndoles públicamente a las autoridades para que tomen medidas.

Flor de María Rivera, arquitecta y exconcejal granadina, indica que el temor de la población tiene sustento tomando en cuenta el mal estado de los soportes del edificio.

Ella propone rescatar la vieja edificación, “porque es un patrimonio histórico y arquitectónico”, pero considera que, aunque se podría seguir utilizando, urge tomar medidas de seguridad.

También los miembros de la Cámara de Comercio de Industrias de Granada se declaran preocupados por la situación, ya que los pocos hidrantes que existen en el lugar están en medio de carretones, sombrillas, mesas y sillas instalados por los vendedores.

Temen por riesgos

“Es un problema gravísimo. Los socios de la Cámara hemos intentado reunirnos en varias ocasiones con la alcaldesa Julia Mena, pero no hemos sido atendidos. Le hemos enviado cartas, pero no hay respuestas”, apuntó el presidente de la Cámara, Oscar Rufino González.

El funcionario se refiere al crecimiento desordenado de la actividad comercial del principal mercado de la Gran Sultana: los negocios se extienden por todos los costados del mercado, en las calles Atravesada, Estrada, Morazán, Vega, Cuiscoma, El Yoyo y Países Bajos. Unos 600 vendedores informales y eventuales tienen “tomada” toda esa zona.

Propuesta: nuevo mercado

Entre las soluciones que gremios y población plantean a las autoridades destaca la construcción de un nuevo mercado.

Al ser consultada al respecto, la alcaldesa Julia Mena Rivera dijo a El Nuevo Diario que el Gobierno municipal reconoce la importancia de la situación.

“Vemos con urgencia la necesidad de un nuevo mercado, esperamos que al concluir nuestro período en la Alcaldía hayamos cumplido el sueño de todos los granadinos”, expresó, sin entrar en mayores detalles.

“Una ciudad como Granada, con más de cien mil habitantes, no es posible que continúe con un mercado súper congestionado. No lo veo sano ni para nosotros, ni para las personas que llegan de visita… tenemos un comercio desordenado que afecta la proyección internacional”, opinó el granadino Fernando Rocha.

 

Medidas provisionales

El comandante Roberto Lanzas Pérez, jefe de la Asociación Civil de Bomberos Voluntarios de Granada, indicó que el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres de Granada trabaja en la conformación de brigadas de primeros auxilios, extinción y evacuación. “Ya le entregamos al gerente del Mercado Municipal un plan de emergencia y próximamente estaremos rotulando las rutas de evacuación”, indicó.

Además dijo que están enfocados en la recuperación de las calles adyacentes, mismas que han sido tomadas por los comerciantes.

 

2 mil comerciantes

En el mercado de Granada trabajan unos 1,400 comerciantes formales. Además, se calculan 600 vendedores eventuales. En un día normal pueden concurrir 5,000 personas, pero en la temporada de diciembre la cifra se eleva hasta 8,000.