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El recorrido inicia en Boaco. El sendero lleva a Carazo, Chontales, Granada, León, Jinotega y a Belén. Sí, a Belén de Judá. Un portal situado a la orilla de la Región Autónoma del Atlántico Norte.

No se trata de ninguna errata geográfica, sino del plano del Belén más grande de Nicaragua, un trabajo heredero de la tradición que hace 790 años instauró San Francisco de Asís al recrear el nacimiento de Jesucristo, tomando en cuenta los pormenores bíblicos.

“Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno”, dijo Francisco de Asís a Tomás de Celano, autor de la biografía del santo.

Este deseo del santo de Asís se hizo realidad en la Navidad de 1223, y hoy en día pervive en millones de casas del mundo, templos y espacios públicos que edifican su propio portal de Belén.

Hace tres años, en el municipio de Dolores, Carazo, el más pequeño de Nicaragua, el sacerdote Orlando Campos tuvo la iniciativa de hacer que el nacimiento traspasara las paredes de la iglesia y se construyera a cielo abierto, en el patio del templo.

Rescate cultural

Desde entonces, este trabajo se ha convertido en un referente nacional, y este año logró superar las dos primeras ediciones, puesto que no solo recrea el portal, sino que ha logrado instaurar un poblado a su alrededor, conformado por chozas que representan cada departamento de Nicaragua y cada país de Centroamérica.

“Este nacimiento lo hemos denominado ‘Mi pequeño Belén’, porque es un solo nacimiento con un pueblo alrededor. Es un homenaje a Nicaragua y a Centroamérica, rescatamos las tradiciones de cada uno de los departamentos y países con el fin de resaltar lo nuestro. Tenemos riqueza de cultura y tradición, ¿así que para qué hacer una navidad ajena si podemos tener lo propio y rescatar nuestra cultura?”, señaló el sacerdote.

El espacio en el que se construyó el Belén más grande de Nicaragua se ha convertido en gran atractivo para las familias. Abre sus puertas al público todos los días, a partir de las siete de la noche, y desde esa hora es común ver a los niños correr de choza en choza, admirados por cada elemento ahí representado.

Gran afluencia de visitantes

Vacas de poroplast, gigantonas, enanos cabezones y la gastronomía típica de cada departamento forman parte de este Belén que, según el padre Campos, fue visitado el 8 de diciembre, día en que se inauguró, por 4,200 personas.

Asimismo, el sacerdote afirmó que a diario tienen un promedio de visitas que oscila entre 500 y 700 personas, provenientes de las diversas regiones de Nicaragua y también del extranjero.

Madera, paja, bambú, tejas y miles de diminutas bujías son los principales materiales que utilizaron las 350 personas que se encargaron de la arquitectura de este pueblo. Los ingenieros y los arquitectos ad honorem son miembros de las diversas comunidades de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores.

Al centro del poblado, es la estrella de Belén, fulgurante entre la oscuridad nocturna, la que conduce a los visitantes hacia el establo donde la imagen de la Virgen María y la de San José vigilan atentos el pesebre vacío esperando el momento de que Cristo venga al mundo.

Sin lugar a dudas, el recorrido es un espectáculo que sincretiza religión, tradición y cultura en un mismo espacio.

El padre Orlando Campos invitó a todos los nicaragüenses a seguir visitando “Mi pequeño Belén” todos los días a partir de las 7 de la noche.

Los sábados y los domingos abren a las 2 de la tarde. El nacimiento permanecerá abierto hasta el 6 de enero.

 

Todos los días

El nacimiento de Dolores abre sus puertas al público todos los días, a partir de las siete de la noche, y desde esa hora es común ver a los niños correr de choza en choza, admirados por cada elemento ahí representado.