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Más de 200 promotoras de las Comisarías de la Mujer, Niñez y Adolescencia se reunieron ayer en Managua, para analizar los principales desafíos que tienen y la manera de inculcar una cultura de no violencia desde las tempranas edades.

Según la comisionada mayor Erlinda Castillo, a cargo de las Comisarías a nivel nacional, en todo el país hay 4,600 promotoras que trabajan sensibilizando y visitando las comunidades.

“A los hombres también hay que sensibilizarlos, enseñarles nuevas formas de vivir su masculinidad, de respeto a los derechos de las mujeres, porque tienen madres, esposas e hijas. Yo no los culpo por ser machistas, es un problema estructural”, expresó Castillo, quien agregó que uno de los propósitos del encuentro fue evaluar qué está fallando en el terreno.

Una gran parte de las promotoras son sobrevivientes de la violencia. “Estas mujeres están empoderadas, sensibilizadas y saben que no están solas”, dijo Castillo.

Tal es el caso de María Celina Portocarrero, habitante del barrio 18 de Mayo, donde en 1994 se hizo el proyecto piloto que dio origen a las Comisarías.

“Decidí apoyar a las mujeres porque fui maltratada, quedé en la calle, mi esposo me quitó mi casa, me agredió, recibí balazos, y hoy me siento muy empoderada por la ayuda de la Comisaría, si no ha sido por ellas no estaría aquí. Hoy tengo un reto con los hombres: darles a conocer la Ley 779. Todos los sábados y domingos doy mis charlas en el Centro Comunitario Jesús Sana”, narró Portocarrero.

María José Espinoza Polanco es otra promotora sobreviviente de violencia que estuvo casada durante 25 años. En sus charlas insiste en que “cuando no hay amor ni respeto, es mejor la separación”.

“Yo fui una mujer violenta y que sufrió violencia. Ahora trabajo en contra de la violencia. Yo fui muy agresiva, le di mala vida a mi esposo y él se fue. Él una vez me pegó, caí al suelo y cuando reaccioné lo garroteé. Ahora cambié, he recibido capacitaciones sobre autoestima, sobre derecho, y doy charlas”, contó Silvia Modesta Narváez.