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“En invierno hay agua por todos lados, pero en verano hay barrios donde no llega hasta por tres meses”. Así describe Ana Antonia Pérez, vicealcaldesa de San Francisco de Cuapa, Chontales, la situación que se avecina para unos 2,500 pobladores del casco urbano de este municipio, debido a que sus fuentes de agua potable, ubicadas en la subcuenca del río Mayales, están agotadas.

Reinhart Koschel, experto en políticas hídricas e invitado por la cooperación de Alemania para analizar la situación en Cuapa, dijo que es incomprensible que en naciones árabes la población se abastezca con 350 milímetros de lluvia al año, mientras que en Nicaragua, donde llueven 2,000 milímetros al año, existen problemas de escasez del vital líquido.

Las autoridades locales y la cooperación alemana buscan fuentes alternas para solucionar el problema o mitigar la escasez de agua en Cuapa, Chontales, pero hasta ahora las soluciones implican una millonaria inversión.

Guillermo Guerrero Aguirre, delegado en Juigalpa de la Autoridad Nacional del Agua, ANA, explica que la subcuenca del río Mayales, que involucra a los municipios de Juigalpa, Cuapa y Comalapa, con una extensión de 1,053 kilómetros cuadrados, presenta una disminución en sus niveles de agua tanto subterránea como superficial.

“Esto es producto del mal manejo que se le ha dado a la subcuenca: despale, quema agrícola, inadecuado uso de los suelos, el avance de la frontera agrícola ha hecho que desaparezca la cobertura boscosa; dentro de la subcuenca existe un acelerado crecimiento urbanístico en las riberas del río”, sostiene el funcionario.

Por su parte, el experto Reinhart Koschel recomendó un plan y un reglamento para proteger las partes altas de la subcuenca y asegurar que los ríos recarguen sus aguas subterráneas.

“Si esto sigue así (la subcuenca) se va a transformar en un desierto inhabitable. Dicen que hace 25 años la cobertura boscosa estaba casi al 100% aquí, entonces estamos en un proceso de transición, porque en menos de una generación se ha perdido la mayoría”, advirtió.

La vicealcaldesa de Cuapa, Ana Antonia Pérez, señaló que entre marzo y mayo la situación es crítica desde hace cinco años, ya que en ese período el casco urbano del municipio, que representa el 38% de sus 6,500 habitantes, no recibe agua potable, mientras que el resto de la época de verano les llega cada ocho días.

Cuapa se abastece de agua potable de tres ríos que se encuentran en la subcuencua del río Mayales, así como de dos pozos, pero en el caso de estos últimos el problema no solo es en verano porque se secan, sino también en invierno, porque el agua sale “turbia”, apunta por su parte Luis Emilio Marín, responsable de la Unidad Ambiental de la Alcaldía.

¿Río Pirri o Santa Faustina?

Dos de las alternativas con las que cuenta hasta el momento Cuapa son el río Pirri, que abasteció a Juigalpa hasta que conectaron la red de distribución de este municipio al lago Cocibolca, y Santa Faustina, una fuente de agua que nace a ocho kilómetros al sureste del municipio, en una elevación de la Cordillera Amerrisque.

Pese a que el río Pirri dejó de abastecer a Juigalpa porque no cubría la demanda de su población, para Cuapa su caudal es suficiente, indica Marín, quien asegura que esta es una de las opciones por las que apuesta la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, debido a que conllevaría poca inversión.

Respecto a Santa Faustina, Hans Jörg Kräuter, asesor en gestión integrada de los recursos hídricos del programa de Asistencia Técnica en Agua y Saneamiento de la cooperación alemana, dice que al estar ubicada en una zona boscosa que permite la infiltración de agua en el invierno y a una altura considerable, representa una fuente perdurable que conllevaría poca inversión, porque aplicarían un sistema de distribución por gravedad y no por bombeo.

Sin embargo, de las 180 manzanas que conforman la zona boscosa donde está Santa Faustina, solo 10 son propiedad de la Alcaldía de Cuapa y el resto está en manos de propietarios privados.

A la espera de una solución

La vicealcaldesa de Cuapa, Ana Antonia Pérez, confía en que pronto se definirá la opción más viable para que su municipio se abastezca de agua potable, con base en los estudios y conclusiones de Enacal y de la cooperación alemana.

Una solución que han encontrado los pobladores de Cuapa en el corto plazo, con ayuda de la cooperación internacional, son los pozos artesanales, pero estos también presentan escasez de agua durante el verano.

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