Jorge Eduardo Arellano
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La sala VI de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica admitió un recurso de amparo y mandó a detener la deforestación de la selva en el punto donde por razones todavía ocultas, el presidente Oscar Arias y su ministro de ambiente autorizaron el proyecto minero a tajo abierto de Las Crucitas, que constituye una amenaza de muerte para el ecosistema costarricense y para nuestro río San Juan.

Imágenes aéreas de telenoticias evidenciaron la devastación de árboles que se causó en tres días en la comunidad de Cutris de San Carlos, sector donde se ubicará el tajo del proyecto minero de cielo abierto Las Crucitas, de la empresa Industrias Infinito S.A.

El reportero del Canal 7 mencionó el viejo refrán de que “una imagen vale más que mil palabras”, porque fue más que evidente que entre el viernes y domingo, cientos de árboles fueron talados en cuatro sectores de Las Crucitas.

“Tres días devastadores para el bosque”, y “no precisamente en potreros como argumentaron los de la empresa constructora”, comentó el periodista Luis Carlos Monge.

La ubicación de la mina es colindante con el Río San Juan de Nicaragua, el refugio de de vida Maquenque y el corredor biológico de San Juan la Selva, estás dos últimas zonas costarricenses dedicadas a la conservación de la lapa verde y de su hábitat, el almendro amarrillo.

lmendoza@elnuevodiario.com.ni