Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Un giro inesperado tomó el juicio que se le sigue a tres ex empleados de Enatrel por el asesinato del ingeniero Carlos Alberto Moreira López, porque el juez Octavo Penal de Juicio, Tomás Eduardo Cortés, autorizó a la Contraloría General de la República para que entreviste a uno de los acusados, quien desde 2007 denunció la existencia de una “mafia” que “ordeñaba” la empresa estatal.

El ente fiscalizador de los bienes del Estado pidió al juez autorización para que el auditor Juan Emilio Zelaya Morales y la asesora legal, Iraida Lindo Alemán, entrevisten al reo José René Mendoza Pérez.

Por medio de un auto, el juez autorizó la entrevista “por el tiempo que ellos estimen pertinente para el desarrollo de sus investigaciones”.

El abogado de Mendoza Pérez, Sergio Morales Masís, dijo ayer vía telefónica que las pesquisas de la Contraloría General de la República, CGR, están ligadas con el juicio penal, porque a su defendido le achacaron un sinnúmero de robos acaecidos en la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica, Enatrel, desde 2003, pero la gerencia de la compañía nunca lo denunció, sin embargo, cuando él denunció lo que estaba pasando en la compañía, fue despedido e involucrado en el crimen.

“Mi cliente reclamaba pérdidas de mercancías y otros bienes e interpuso la denuncia un año antes del crimen”, reiteró el abogado, quien adelantó que el próximo lunes 27 de octubre, durante la audiencia preparatoria del juicio, “saldrán a relucir muchas cosas interesantes” de las testificales que la Fiscalía propuso como pruebas de cargo.

La vista oral está programada para el 29 de octubre, y la misma será mixta, porque Mendoza pidió un juicio técnico, mientras que los otros dos solicitaron un Tribunal de Jurados.

El ingeniero Carlos Alberto Moreira fue asesinado por asfixia mecánica el 22 de agosto de este año, y un día después su cuerpo fue quemado en un 80 por ciento en el cuadrante 106 del antiguo ingenio Timal.

La Fiscalía calificó los hechos como asesinato, robo agravado y hurto, porque después que los tres acusados presuntamente mataron a Moreira, se habrían presentado a Enatrel-Los Brasiles en la camioneta de la víctima para engañar a los vigilantes y llevarse un camión, con el que al siguiente día intentaron sacar material de Enatrel-Ticuantepe.

Aunque la Fiscalía tiene algunos testigos que vinculan a los detenidos con los hechos acusados, no hay testigos oculares ni prueba científica como huellas, pelos o sustancias que los vinculen al asesinato.