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Cifras alarmantes presenta el informe sobre violencia sexual de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, CDD, destacando que los peritajes por violencia sexual en niños y en adolescentes realizados por el Instituto de Medicina Legal, IML, representó el 83.7% de los casos, quedando embarazadas 21 víctimas de violación.

Entre las embarazadas contabilizadas solo en el primer semestre de 2014 se encuentran dos niñas de 10 años, dos de 11, cinco de 12, dos de 13 y dos de 14 años.

De las 3,883 valoraciones del IML por violencia sexual, fueron 3,210 (83.7%) las que se realizaron en menores de 17 años, lo cual se considera un comportamiento sostenido en los últimos siete años, aunque se espera que con los cuatro meses restantes de 2013 la cifra se incremente.

Los peritajes por violencia sexual, en su mayoría, se practicaron en la niñez de 0 a 13 años, representando el 49.93%, mientras en la edad de 14 a 17 años la cifra fue del 34.7%.

Magali Quintana, de la CDD, señaló que por desgracia, entre los principales agresores está primero el padre biológico, seguido del padrastro. El tercer puesto lo ocupan los tíos y familiares cercanos, además de personas de confianza, como vecinos e incluso algunos religiosos.

Recordó que en los últimos 12 años, en Nicaragua se han presentado al menos seis casos de guías religiosos que, utilizando su investidura, han abusado sexualmente de niños, y de ellos solo uno ha sido procesado y condenado.

Lorna Norori, representante del Movimiento contra el Abuso Sexual, señaló que el más reciente caso que involucra a un religioso es el sacerdote de El Tortuguero, Simeón Murillo Palacios, encontrado en el delito de violación contra una niña de 12 años.

Monseñor Pablo Smith, obispo del vicariato apostólico de Bluefields, en su momento dijo que “la Iglesia no está por encima de la ley, no encubrimos a nadie y deben responder por sus actos”.

No está en prisión

Norori consideró que las acciones de las instituciones fueron oportunas, por lo que fue acusado por el Ministerio Público, y el juez local dictó prisión preventiva durante el proceso judicial, sin embargo, repudió que las autoridades policiales le permiten mantenerse en la Casa Cural, bajo la custodia de dos policías.

Para Norwin Solano, abogado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, se desconoce si la custodia es para evitar que escape o para protegerlo, pues ocasionalmente se le ha visto tranquilamente por las calles de Bluefields.

Añadió que el caso de este religioso es favoritismo con trato preferencial a un acusado por violación, irrespetando un mandato judicial.

El comisionado mayor Lee Edwin López, jefe de la Policía de la Región Autónoma Atlántico Sur, RAAS, argumentó que al párroco lo mantienen en la Casa Cural, dado que las condiciones carcelarias no son las óptimas y temen por su vida, porque correría peligro en las celdas preventivas.

Para Quintana, todo procesado debe tener un trato igualitario ante la ley, y de esa manera debe enfrentar la justicia nicaragüense.

 

Parientes agresores

Magali Quintana, de la CDD, señaló que, desgraciadamente, entre los principales agresores está primero el padre biológico, seguido del padrastro. El tercer puesto lo ocupan los tíos y familiares cercanos, además de personas de confianza, como vecinos e incluso algunos religiosos.