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Los caminos se tragan a los buses y a los camiones. Así lo relatan las personas que transitan de Managua a Puerto Cabezas, en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, que en esta época del año sufre aguaceros.

Según Joel Pérez, un pasajero que viajó en la ruta Managua - Puerto Cabezas, en el sector de Unikuás los huecos que se han formado en los caminos “se comen” a los buses, cuyos conductores corren el riesgo de volcarse, al igual que los camiones de carga.

Otros calificaron de “inhumano” el tramo Río Blanco – Mulukukú.

Etly Müller un pasajero que viajaba hacia Puerto Cabezas, dijo que esta situación es inhumana, porque “aquí todo se pierde, los productos perecederos se van a perder, aquí apenas estamos iniciando el camino”, lamentó.

“Este bus ya se quebró como dos veces, producto de las carreteras y lo otro, el exceso de carga. Mirá, nadie regula eso, ni en Mangua, ni aquí, debe de haber mayor regulación de la carga de parte del MTI (Ministerio de Transporte e Infraestructura), cómo creés que es posible que las personas tengan que viajar sentadas en baldes que se acomodan a lo largo del pasillo del bus”, añadió.

En el tramo Río Blanco – Mulukukú, una vía trocal que conecta la RAAN con Managua, existen unos cinco pegaderos, sin embargo a lo largo de la vía troncal hasta la cabecera departamental, Puerto Cabezas, se encuentran otros, principalmente en la vía Siuna – Rosita.

De hecho, que el paso hasta Puerto Cabezas está cerrado por el desborde del rio Wawa Boom, por lo que los viajeros y comerciantes deben utilizar pequeños botes para seguir su ruta hasta Puerto Cabezas.

Elías Uriarte, administrador de proyectos del Fondo de Mantenimiento Vial, Fomav, en la RAAN, informó la semana pasada que han identificado al menos 25 pegaderos en 40 kilómetros inspeccionados en la vía troncal de ese sector.

Representantes del MTI admitieron la semana pasada que sus fondos son insuficientes para reparar las vías dañadas en el Caribe nicaragüense.

En los últimos días han muerto al menos 5 personas, a causa de los aguaceros, que han provocado una crecida de los ríos. La última víctima mortal es reportada es Wilmer Castro, quien tenía cuatro años y fue arrastrado por una corriente.