José Adán Silva
  •  |
  •  |
  • END

El gobierno de Nicaragua criticó ayer las políticas de condicionamiento que los países ricos imponen a los países en desarrollo, señalando que los viejos modelos de “órdenes verticales” ya caducaron, y que urgen nuevos modelos “donde se respete la independencia de los países y los liderazgos de sus gobiernos”.

La crítica la hizo el viceministro de Cooperación Externa de Nicaragua, Valdrack Jaentschke, durante el evento denominado Cooperación Italiana en Centroamérica y Países Andinos, que se realiza en Guatemala, y mediante el cual el gobierno italiano está relanzando su modelo de cooperación externa a los países en vías de desarrollo.

El funcionario nicaragüense fue invitado a participar por ser Nicaragua uno de los países que mayor cooperación italiana recibe en Centroamérica. Durante su intervención, Jaentschke dijo que el desarrollo de los países pobres “no va a venir de afuera, como durante años han creído y nos han hecho creer los países del Norte”.

“En años anteriores las cooperaciones externas desmantelaron los gobiernos, nos hicieron creer que la privatización, que la descentralización, que la reducción de los gobiernos, iba a significar desarrollo y es mentira, no ha pasado eso y estamos más pobres”, denunció.

Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina, según la Organización de Naciones Unidas. El 47 por ciento de su población, de 5.4 millones de habitantes, vive en condiciones de pobreza con menos de dos dólares al día. Esta nación ha recibido en promedio entre 400 y 500 millones de dólares anuales en los últimos diez años en materia de cooperación externa, entre donaciones y préstamos condicionados.

Para Jaentschke, los términos de una nueva forma de cooperación externa deben ser con dignidad a la soberanía, respetando los liderazgos locales y con un diálogo horizontal.

Reacción italiana

Al respecto, y por parte del personal de la Cooperación Italiana en Centroamérica, se produjeron dos reacciones: una que reconoció la caducidad de los modelos verticales de cooperación, y otro que defendió el derecho de los países donantes a evaluar el desempeño de la ayuda de acuerdo a las necesidades planteadas previo a los acuerdos de cooperación.

Emanuela Benini, directora de la oficina de Unidades Técnicas Locales, agencia de la Cooperación Italiana, dijo que no se trata de imponer criterios sino de “buscar soluciones bilaterales”.

“Se trata de planificar un poco juntos, no se trata de imponer criterios, sino de elaborar indicadores que sean comunes a los proyectos de varios tipos, que tengan territorios de focalización y grupos metas que sean sujetos de desarrollos y que tomen sus decisiones”.

“En la Cooperación Italiana es lo que hemos venido creando desde hace cuatro años con nuestros interlocutores. Debemos apoyar criterios comunes de visión, en diálogos horizontales, pero con indicadores claros y comunes a los proyectos de cooperación”, indicó Benini.

Por su parte Vincenzo Castelli, consultor externo de políticas sociales de cooperación de Italia, reconoció que el paradigma que durante muchos años ha predominado ha sido “el vertical, de arriba abajo, y esto debe revisarse a profundidad y replantearse, y, precisamente, ese es el motivo del relanzamiento de la cooperación externa de Italia a Centroamérica y los países andinos”.