Orlando Barrios
  •   Masaya, Nicaragua  |
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Una madre originaria de Masaya vive el peor drama de su vida: su pequeño hijo fue raptado por su propia hermana, una trabajadora sexual a quien parece que se la ha tragado la tierra. La amarga experiencia es atravesada por Jeniffer Gómez Martínez, quien el sábado 21 de diciembre del corriente año, a eso de las 10:00 am miró por última vez a su recién nacido.

La mañana de este sábado, su hermana Angélica Yadira Martínez Calero llegó a la vivienda ya con la idea de que le prestara al bebé de 19 días de nacido.

“Imagínese, un 25 de diciembre sin mi niño, sin saber dónde está, si tiene hambre o frío, esto es horrible tanto para mí como para su padre, quien no anda bien, sabiendo que su hijo está fuera de la casa”, aseguró la angustiada mujer.

La hermana raptora se ganó la voluntad de los padres de la criatura porque tenía días de estar visitándolos con frecuencia. Al bebé le llevaba potes de leche y a los otros niños, de ocho y cinco años, siempre les obsequiaba algo.

La joven madre recuerda que ese día le dijo a su hermana que no podía prestarle al recién nacido, porque no prestaban ni a los grandes, menos al bebé.

Entonces, la astuta mujer le expresó que iba a decirle a Gerardo Antonio Duarte Miranda (el padre del bebé), pero Jeniffer le aseguró que él también respondería que no.

Supuestamente Gerardo Antonio dio el sí a Angélica Yadira, pero Jeniffer no lo cree porque ambos no suelen prestar a sus retoños.

Pero “fue tanta la insistencia de ella, que terminé yendo, porque necesitaba ir al mercado a hacer las compras del ajuste para el almuerzo”, recuerda la afectada.

La denunciante rememora que iba a preguntar por el precio del tomate, cuando en eso le dio su criatura a su hermana, pero en fracción de segundos observó que su consanguínea salió corriendo y se subió a una motocicleta negra, conducida por un hombre alto, con una cicatriz, con el que desapareció entre varios buses que circulaban por el lugar.

“Solo puede pude decir: ¡No!!!, porque no podía gritar, sentía un nudo en la garganta que me impedía pedir ayuda a las personas que transitaban por el lugar. Nunca sospeché nada, porque entre hermanos no puede haber maldad”, indicó acongojada la madre del bebé raptado.

Después de este episodio, se dirigió a su vivienda y le contó a su compañero de vida lo ocurrido, por lo que éste llamó a Angélica Yadira, pero ella tenía apagado su teléfono celular.

Denuncia en la Policía

Posteriormente Jeniffer acudió a la Policía de Masaya, donde interpuso la denuncia, pero será hasta hoy que con el apoyo de la patrulla de la Comisaría de la Mujer se traslade a la Policía de Ciudad Sandino, para que con otros agentes rastreen a su hermana.