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El nicaragüense Diómedes Villareyna, de 31 años, originario de la comunidad El Palmar, jurisdicción de Jalapa, Nueva Segovia, es el último de seis nicaragüenses que han sido asesinados en Honduras de noviembre a la fecha, lo que ha causado preocupación entre las autoridades policiales y pobladores de la zona fronteriza.

El Nuevo Diario consultó vía telefónica con el vocero de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, en relación con la muerte de Villareyna, pero este manifestó no tener más información que la brindada por el jefe de la Policía en Ocotal, Nueva Segovia, comisionado mayor Edgard Sánchez, a una radio capitalina.

“Estamos tratando de hacer las coordinaciones con las autoridades hondureñas. Nos preocupa la muerte de dos personas que en menos de 48 horas salen del país (Nicaragua) y regresan muertas”, señaló el comisionado Sánchez.

La otra víctima a la que hizo referencia el comisionado Sánchez es a Eyra Salinas, de 31 años. La mujer vivía en Comayagüela, Tegucigalpa, capital de Honduras.

Por su parte, el comisionado Pablo Ardón, vocero de la Policía en Ocotal, explicó que Villareyna fue degollado en medio de una trifulca acontecida en la comunidad de Trojes, jurisdicción de El Paraíso, Honduras.

Alfredo Quiroz, primo de la víctima, dijo que su pariente fue asesinado por desconocidos en la comunidad de Trojes, hasta donde llegó en busca de trabajo como jornalero en una finca de la zona.

“Antes allí (Trojes) era sano, pero ahora con ese problema de la maras (pandillas) está muy peligroso”, comentó Quiroz, agregando que el cadáver de su pariente todavía no ha sido repatriado.

Al referirse al crimen de la nicaragüense Eyra del Carmen Salinas, el comisionado Ardón, informó que ella fue ultimada de cinco impactos de bala por su pareja, con quien vivía en Comayagüela, Tegucigalpa, capital de Honduras.

Cuatro muertos en noviembre

En noviembre pasado, tres indígenas miskitos y un mestizo, originarios de Waspam, Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, y otro ciudadano de Chontales, fueron asesinados en Honduras.

Estos nicaragüenses fueron ultimados al verse involucrados circunstancialmente en una disputa de propiedad entre el dueño de la finca donde llegaron a trabajar como labriegos y desconocidos.

El pasado 22 de diciembre, en la vecina nación del norte, también fue ultimado de varios impactos de bala el nicaragüense Alberto Midence, en una calle de la Colonia San Juan, en El Paraíso, Honduras.

En ninguno de estos hechos sangrientos las autoridades hondureñas han reportado la detención y posterior enjuiciamiento de los presuntos autores de los crímenes contra nicaragüenses.

 

Las maras

Antes Trojes (en Honduras) era calmo, pero ahora con ese problema de la maras hondureñas (pandillas) está muy peligroso”, comentó Alfredo Quiroz, primo de una de las personas asesinadas en Honduras en los últimos días.