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  • ACAN-EFE

Al menos 500,000 nicaragüenses fueron entrenados este año para evitar desastres y actuar en situaciones de emergencia, y más de un millón se beneficiará del conocimiento de sus vecinos, afirmó en una entrevista con Acan-Efe el jefe de la Defensa Civil de Nicaragua, Rogelio Flores.

Nicaragua, con 6 millones de habitantes, es considerado un país de alto riesgo, y su expediente de tragedias naturales incluye terremotos, tsunamis y deslaves, que han causado decenas de miles de muertos y afectados en las últimas décadas.

“Estamos mejor preparados para enfrentar un desastre. No es porque tengamos un gran escudo, sino porque la población entiende más sobre esta necesidad, más población está consciente de los riesgos de desastres y sabe qué hacer”, aseguró Flores, un coronel de infantería.

Tres de cada diez personas viven expuestas a cualquier tipo de riesgos en Nicaragua, según las estimaciones de la Defensa Civil, mientras que el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, califica al país como de alto riesgo de terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, huracanes, lluvias intensas, inundaciones e incendios forestales.

Flores advirtió que a eso se suman riesgos sociales como la pobreza, incendios urbanos y aglomeraciones, entre otros.

Los mercados

Las autoridades han señalado que Nicaragua es el único país que cuenta con sistemas de alerta temprana las 24 horas del día ante cada una de sus amenazas naturales, pero un incendio el pasado 29 de noviembre en el centro de compras más populoso advirtió la necesidad de vigilar los riesgos de origen social.

El incendio, que no causó víctimas pero sí daños materiales, “no lo teníamos previsto, nos hizo tomar la decisión de incluir los mercados en los sistemas de alerta”, reconoció el jefe de Defensa Civil.

El Oriental es un mercado de más de 118 hectáreas de extensión, al que 150,000 compradores acuden diario, según las estadísticas del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, Sinapred.

Ese mercado no ofrece vías de escape y zonas seguras para la cantidad de gente que recibe, de modo que un gran incendio o un terremoto podrían convertirse en un desastre, de acuerdo con las autoridades.

Capacitaciones y simulacros

Como respuesta, entre el 29 de noviembre y el 23 de diciembre pasados todas las instituciones relacionadas con el tema de los desastres, que conforman el Sinapred, realizaron simulacros en los ocho mercados de Managua y en cada uno de los centros de compras más populares de las cabeceras departamentales del país.

Al 23 de diciembre, la Defensa Civil sumó 2,500 capacitaciones y 185 simulacros de desastres en 125 de los 153 municipios del país.

Unas 300 organizaciones comunales e institucionales fueron entrenadas, aseguró Flores.

“Jamás estaremos totalmente preparados ante un sismo, pero sí podemos estar ejercitados. En Nicaragua cada vez hablamos menos de ubicar centros de albergue, de puntos críticos, ahora hablamos de casas para reubicar a la gente en riesgo, de que se puede sobrevivir a un desastre”, añadió.

Las autoridades temen que se repitan desastres como el terremoto de 1972 en Managua, que dejó más de 10,000 muertos; el tsunami de 1992 con al menos 118 fallecidos y 63 desaparecidos, o el deslizamiento del volcán Casitas en 1998 a causa del huracán Mitch, que resultó en 2,228 víctimas mortales y 762 desaparecidos.

Pero Flores está optimista y recuerda los avances del país desde la década de 1970.

La primera red sísmica se montó tras el último terremoto de Managua; el primer sistema de alerta temprana se estableció tras el tsunami, y el Sinapred fue fundado luego del huracán Mitch.

Según el Índice Global de Riesgo Climático 2013, elaborado por el organismo ecologista alemán Germanwatch, 160 personas murieron en promedio cada año en Nicaragua, desde 1990, a causa de eventos climáticos. En el último año la cifra fue de 36.