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El descubrimiento de petróleo en cantidades explotables en Nicaragua podría resultar una noticia nada buena, porque según estudiosos del tema, el país puede ser víctima de “la maldición de los recursos naturales”, un mal que sufren muchas naciones, donde un grupo se enriquece mientras la población se sumerge en la pobreza, en medio de una inestabilidad política y social.

El economista Róger Cerda, quien ha escrito sobre “la maldición de los recursos naturales”, consideró, además, que debido a la crisis financiera internacional, quizás éste no es el mejor momento para una exploración petrolera en Nicaragua.

Este fin de semana se conoció la noticia de que la empresa canadiense Norwood Resources confirmó que existe abundante petróleo en San Rafael del Sur, donde realiza exploraciones, estimando que hay unos 439 millones de barriles en el terreno, de los cuales se podrían sacar hasta 118 millones.

Diversos estudios hechos en el país revelan la existencia de petróleo, tanto en la zona del Pacífico como en el Atlántico, lo que podría colocar a Nicaragua en el mundo de las naciones petroleras.

Dictaduras a granel
Sin embargo, Cerda explicó que “los países más inestables del mundo, los más pobres, los más desgarrados por guerras civiles, inestabilidad política y gobernados por dictaduras autocráticas, son los más ricos en diamantes, oro, petróleo, plata, uranio y otros metales preciosos”.

Agregó que en las naciones productoras de dichos recursos, sus ciudadanos no son los que tienen los mayores índices de desarrollo humano, sino todo lo contrario.

Como ejemplo mencionó el caso de varios países de África y Medio Oriente, grandes exportadores de diamantes, petróleo y otros minerales, pero que están gobernados por dictaduras monárquicas reaccionarias, tal es el caso de Nigeria, el Congo e Irán, entre otros.

“Esto se debe a que quienes controlan la tecnología y los capitales para explotar estos productos son empresas multinacionales que generalmente tienen un comportamiento poco ético con la población, y los gobiernos de los países donde se encuentran estos recursos son corruptos”, expresó.

Cerda señaló que habría que tener cuidado si acaso se desarrolla esta industria en Nicaragua, de manera que a través de mecanismos transparentes de gobernabilidad se pueda lograr que buena parte de estos recursos queden en el país y se ocupen para inversión en capital humano, como infraestructura en salud, educación y electrificación.

Mal momento por crisis
Aparte de las consecuencias negativas que se podrían acarrear si nos convirtiéramos en un país petrolero, el economista señaló que éste no es un buen momento para invertir en exploraciones petroleras, porque la crisis financiera internacional y la caída del precio del crudo vuelven menos atractivo este tipo de proyectos.

“Debido a la crisis hay menos consumo, menor demanda, por lo tanto los precios bajan, la inflación baja, y se entra a un período recesivo”, explicó.

Añadió que los que estaban muy entusiasmados con un petróleo a 150 dólares, que permitía también el desarrollo del etanol y de otros biocombustibles, en este momento deben estar reevaluando sus proyecciones financieras.

“El entusiasmo que tenían por buscar petróleo que se vendía a 140 dólares por barril, que ahora cuesta 60 ó 50 dólares, hace que las compañías inversionistas y petroleras hagan de nuevo sus cálculos y miren si es rentable; muchas pensarán que no lo es y se van a posponer y cancelar inversiones en exploración”, indicó.

El economista consideró que las inversiones en biocombustibles también se tendrán que posponer, ya que estos productos sólo son rentables cuando el petróleo está muy caro, pero en estos momentos el precio sigue cayendo.