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El ruido de las motosierras se confunde con el sonido de las aves y de los monos congos que habitan la espesa zona boscosa del Parque Nacional Cerro Saslaya, donde cientos de familias invasoras están acabando aceleradamente con esta parte de la Reserva de Biosfera Bosawás, por lo que líderes del lugar y ambientalistas piden con urgencia un desalojo para poder salvar el llamado corazón de la Reserva.

A lo largo del camino al Parque Nacional Cerro Saslaya, que dura casi un día entero desde la comunidad El Hormiguero --que se ubica a unos 20 kilómetros al oeste de Siuna-- el daño es evidente. En la travesía quedan algunos testigos del sitio donde antes era bosque, y que hoy se ha convertido en caseríos rodeados de ceibas tumbadas por las manos depredadoras de los colonos, y solo unas pocas especies permanecen en pie.

De las 63,377.53 hectáreas que conforman el área del Parque Nacional Cerro Saslaya, se estima que más de 34,700 se encuentran ocupadas por colonos, que superan las 900 familias, según un diagnóstico del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena, realizado en 2012.

El ambientalista y catedrático de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense, Uraccan, Luis Herrera Siles, explicó que el número de colonos identificados en el Parque Nacional Cerro Saslaya pone en riesgo a Bosawás en su categoría de Reserva de Biosfera.

“Lo más alarmante aquí es que hasta por la parte alta --desde los 800 hasta los 1,200 metros de altura del cerro Saslaya, que es uno de los ecosistemas más importantes de Bosawás-- ya está siendo invadido. Al inicio solo estaban en la parte baja, pero hoy ya están buscando la altura, lo que significa que al Parque Nacional Saslaya le quedan pocos años de vida, y, por consiguiente, la categoría de Reserva de Biosfera se va a perder si no se hace nada, porque las familias siguen ahí”, comentó.

El profesor Mercedes Ruiz, quien lleva un monitoreo del Parque Nacional Cerro Saslaya desde 1992, cuando iniciaron expediciones a esta zona, explicó que cada vez que se visita la reserva el problema está más grande, pues los colonos hasta han despalado el camino para que el sol penetre.

“Yo veo que a las autoridades no les interesa que desaparezca la Reserva, no hay voluntad para la conservación o por lo menos para tratar de hacer algo”, sostuvo Ruiz.

Llegan del Pacífico

Añadió que en esta zona se han metido invasores que vendieron sus parcelas en el Pacífico y vinieron a comprar a precios bajos a la Reserva, tras insistir en que se necesita un desalojo no en papeles, sino que se ejecute cuanto antes para salvar el corazón de Bosawás.

“Ahí hay gente de todo tipo, desde madereros, traficantes de tierras, cultivadores de marihuana… pero también personas que nunca han tenido una parcela de tierra, esa es la gente a la cual se debe tratar de reubicar, pero a los adinerados. Así como llegaron, que se vayan”, expresó.

Fermín Estrada, guardabosque del Marena, coincidió en que el daño al Parque Nacional Cerro Saslaya es alarmante.

“Hemos sido testigos de cómo se han venido extrayendo los recursos naturales de esa zona boscosa del Parque Nacional, por parte de colonos que han venido de otras zonas en compañía de otros que ya estaban en el territorio protegido”, observó el guardabosque.

Estrada indicó que entre 1992-97 fue que comenzó la depredación del Parque Nacional Saslaya, principalmente de la madera preciosa, por lo que debido a la falta de acciones por parte del Estado, se ha llegado al extremo de que la Reserva esté al punto de colapsar. “En algunos sectores hay poblados de casas a las que solo les falta energía y una carretera para que se vea una urbanización en la zona núcleo de la Reserva. Es lamentable, pero el estrago es enorme”, añadió.

El guardabosque dijo que en varias ocasiones han denunciado a los cabecillas del tráfico de tierra dentro de la Reserva, pero estos nunca fueron ni capturados ni muchos menos procesados.

Agregó que ha brindado a las autoridades los nombres de varios cabecillas responsables de la destrucción del bosque, quienes venden la manzana a precios irrisorios, que van desde C$1,000 hasta C$6,000, pero hasta ahora no han actuado contra ellos.

 

Primera zona protegida

La primera zona protegida de Nicaragua fue el Cerro Saslaya, nombrado Parque Nacional según el Decreto Ejecutivo número 1789 de septiembre de 1971, y publicado en La Gaceta número 78, del 2 de abril de 1971. Tiene una extensión territorial de 633.8 kilómetros cuadrados, (equivalentes de 63,377.53 hectáreas). El 31% pertenece al municipio de Siuna y el 69% a San José de Bocay.

El Parque Nacional Cerro Saslaya forma parte de la Reserva Natural Bosawás, con 7.9% de la zona núcleo de la Reserva.

La cumbre del Saslaya alcanza una altura de 1,650 metros sobre el nivel del mar. Aunque esta zona no ha sido analizada biológicamente en su totalidad, se sabe que en esta región habitan el águila arpía (Harpiaharpija), el quetzal, la guacamaya escarlata (Ara macao), el puma, el jaguar y el tapir, entre otras especies.

Los ecosistemas que se presentan son el bosque tropical siempre verde estacional latifoliado de bajura, de ondulado a accidentado, bien drenado, bosque tropical siempre verde latifoliado de bajura, plano, moderadamente drenado.