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Ella ha volado 3,000 horas por los cielos de Nicaragua y de Costa Rica, desafiando los estereotipos de que solo los hombres pueden ser hábiles en la aviación. Su nombre es Andrea Castillo y tiene 23 años. Es originaria de la ciudad de Ocotal, tiene cuatro hermanos, y solo ella ha seguido los pasos de su papá.

Sobre la profesión que eligió, comenta que “es un gran reto, porque todos los ojos están puestos sobre nosotras; como somos mujeres, la gente espera más, ha sido un camino difícil... Es como abrir una brecha donde solo había hombres”.

¿Cómo surgió tu interés por convertirte en una piloto?

Mi primera inspiración fue mi papá, él es piloto de helicóptero. Al verlo a él me encantaba lo que hacía, verlo con su uniforme, todo era emocionante. Yo decidí que quería hacer eso también, le pedí que me llevara a volar y me encantó.

¿Dónde y por cuánto tiempo te preparaste para volar?

Entré a clases en Nicaragua, cuando tenía 14 años, mi papá me metió para ver si podía dar la talla… Esperé terminar secundaria y me fui a Costa Rica, y después a El Salvador a terminar la carrera. En Nicaragua no logré terminar por la secundaria, saqué mi primera licencia en Costa Rica, en la Academia de Enseñanza Aeronáutica, y después estudié en El Salvador, en Dárdano Academia de Aviación. Fueron dos años y medio.

Has trabajado en la aerolínea regional La Costeña por tres años. ¿Cómo ha sido esta experiencia?

Al inicio me sentía un poquito nerviosa, era un avión nuevo para mí, una experiencia nueva en una aerolínea, pero poco a poco uno se va acostumbrando, conociendo las rutas que volamos, conociendo el avión.

¿Cómo te preparás antes de que el vuelo comience?

Los pilotos nos preparamos en un motón de cosas: checar el clima, peso y balance de la aeronave, plan de vuelo, ver que todo esté en orden, revisar el combustible. Son muchas cosas las que hacemos antes de salir a un vuelo, no solamente nos vamos a sentar ahí, chequeamos todo.

¿Cuál es la reacción de tus pasajeros al ver a una mujer como piloto en su vuelo?

Algunos me felicitan y dicen: “¡Qué bueno que las mujeres ahora tengan más oportunidades de ser otra cosa!”, de destacarnos en algo más, y a otros les da miedo. Unos preguntan que si yo ya me preparé bien… Pero a la mayoría de las personas les gusta volar con una mujer. Un pasajero español me dijo que él nunca había visto a una mujer piloto volando, y que había sido una experiencia bonita para él, hasta me tomó fotos ese día. Y bastantes personas siempre se acercan a mí a que nos tomemos fotos, la mayoría son extranjeros.

Por las noches realizás vuelos de carga a Costa Rica. ¿Qué es lo distinto de estos vuelos?

Volar de noche es una experiencia diferente. Se debe ir con más precaución, es un vuelo instrumento, algunas veces no vas viendo nada afuera, solo adentro siguiendo tus instrumentos… A veces en la noche es cuando hay más mal tiempo.

Durante los vuelos siempre existe la posibilidad de que te enfrentés a una situación de emergencia. ¿Estás preparada?

Todo trabajo tiene sus riegos, pero este un poquito más, porque las máquinas siempre fallan, aunque sean las mejores. Uno siempre está a la expectativa de que falle un motor en el avión, de que falle algo… Pero nosotros (los de La Costeña) vamos a entrenarnos a Estados Unidos, cada año nos manda la empresa a un simulador para emergencias.

¿Qué te gustaría hacer en un futuro como mujer piloto?

Mi experiencia en La Costeña ha sido linda y profesionalmente he crecido bastante, pero ya quisiera volar un Jet (actualmente pilotea una avioneta Grand Caravan, 208) en una aerolínea internacional, volar a otros destinos, y llevar más de 100 pasajeros.