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Los nicaragüenses se encuentran divididos en las opiniones sobre las consecuencias de que en el país se encuentre petróleo en cantidades explotables. Algunos creen que el país saldría de la pobreza, mientras otros consideran que son unos pocos los que se beneficiarían con las ganancias, al igual que ocurre en muchos países productores del recurso.

El interés en el tema lo despertó el anuncio de la compañía canadiense Norwood Resources, que confirmó que existe abundante petróleo en San Rafael del Sur, donde realizan exploraciones, estimando que hay unos 439 millones de barriles en el terreno, de los cuales se podrían sacar hasta 118 millones de barriles, además de otros estudios que indican que tenemos “oro negro” en otras zonas del país.

Sin embargo, existe la posibilidad de que el país caiga en la lista de las naciones afectadas por lo que algunos llaman “la maldición del petróleo” o lo que otros llaman “la maldición de los recursos naturales”, porque a pesar de contar con grandes reservas de recursos naturales, la mayoría de la población vive en pobreza y con inestabilidad política y social.

En un pequeño sondeo realizado en Managua, conversamos con Haroldo Rueda y su hijo, Harold, propietarios de un pequeño negocio de comida frente a la Universidad Centroamericana, UCA, y ambos consideran que el hallazgo de petróleo sería beneficioso para todos.

Haroldo hasta se considera conocedor en temas petrolíferos, porque recomendó buscar este recurso en la zona cercana a Malpaisillo y San Jacinto-Tizate, donde cree que se puede encontrar más.

Según él, al convertirse Nicaragua en un país petrolero, bajaría el precio de los combustibles a nivel nacional, además de que crearía empleo y sacaría de la pobreza a la mayoría de los pobres. Su hijo, Harold, opina de manera similar, porque considera que todo el país resultaría beneficiado por la generación de empleo y el abaratamiento de los combustibles a nivel local.

Felipe Narváez, otro de los consultados, cree que volvernos productores de petróleo ayudaría a bajar los precios de todos los productos, desde la comida hasta las tarifas que cobran los transportistas. “Ayudaría a este país a salir de la pobreza”, subrayó.

Pero Rosario Salazar, vendedora de comida en Managua, cree que la noticia de tener petróleo puede ser positiva, pero siempre que las compañías extranjeras no se lleven el recurso y nos dejen sin nada.

Agregó que generalmente las ganancias de las explotaciones de los recursos naturales sólo se quedan en manos de ricos y los pobres no obtienen nada, poniendo como ejemplo el oro, que lo exporta Nicaragua pero que no ha enriquecido ni a los municipios donde están las minas, ni a la población en general.

Dijo que quizá si son los propios nicas quienes explotan el recurso natural, se obtengan mayores beneficios que si lo hace una compañía extranjera. “Sería bueno que hubiera algún beneficio para nosotros los pobres, que sólo tenemos trabajo para medio comer”, expresó.

Para Nardo Rodríguez, trabajador del sector transporte, el llegar a ser un país productor de petróleo ayudaría mucho a subir el nivel de vida del país, pero que todo depende de los gobiernos, porque es necesario que se hagan las cosas con transparencia y se actúe en beneficio de toda la población.

Puso como ejemplo Costa Rica, donde no tienen pozos petroleros, pero en ese país existen mayores oportunidades de empleo, y el nivel de vida de la ciudadanía en general es mejor que el que hay en otros países que tienen más recursos naturales.

“Si no se sabe administrar, el país seguirá en la quiebra y todo sería un fracaso”, expresó Rodríguez, ante la posibilidad de que se explote el petróleo en el país, pero con los tradicionales vicios de la corrupción.

La maldición del petróleo
En la revista Libertad Digital, el periodista Porfirio Cristaldo escribió un artículo sobre “la maldición del petróleo”, que precisamente señala que la abundancia de recursos naturales a menudo resulta en el estancamiento de los países pobres y no en su desarrollo.

El escrito argumenta que el nivel de vida de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, ha caído sostenidamente durante los últimos 30 años.

Cita el caso de Venezuela, “una nación bendecida con grandes reservas de petróleo y gas natural, pero que se ha empobrecido. Y su empobrecimiento ha aumentado paralelamente al aumento de los ingresos del gobierno por la venta de petróleo”.

Cristaldo añade que en el mundo, los países que cuentan con grandes riquezas naturales tienen un bajo crecimiento económico, menos inversión y exportación, además de que la educación y salud pública son deficientes, sumado a una mayor corrupción.

Bolivia es otro caso, donde existe la segunda reserva más grande de gas natural, pero padece inestabilidad, violencia y miseria. “Esta maldición se observa también en África, rica en diamantes, minerales y petróleo, pero sumida en la pobreza, el hambre y la corrupción”, añade.

Menciona además a Paraguay entre las víctimas de esta maldición, al señalar que tiene el mayor potencial de energía eléctrica renovable del continente americano, pero su electricidad es cara, su exportación es casi inexistente, no se han desarrollado industrias que hagan uso intensivo de la misma y la mitad de los paraguayos siguen utilizando leña como fuente de energía.

Gobiernos gastones y elefantes blancos 
El escrito manifiesta que cuando el precio del petróleo está alto, los gobiernos se inclinan a gastar todo y a endeudarse, sin ahorrar nada para cuando su valor vuelva a caer, pero que gastan en agrandar el aparato estatal, contratan más funcionarios y construyen obras públicas innecesarias; los llamados “elefantes blancos”.

“Las regalías por el petróleo o la energía no sólo son dilapidadas sin que lleguen a los pobres, sino que son utilizadas por los gobiernos populistas para fortalecer el estatismo y la corrupción, preservando sus clientelas políticas”, opina Cristaldo.

Señala, además, que los países ricos en petróleo y minerales son los más corruptos y los que menos ayudan a sus pobres. También son los que más dictadores, guerras civiles y conflictos han generado.