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Cinco minutos antes de tener en sus manos el examen de admisión de la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, Diana Jiménez Sáenz sintió que había olvidado todo lo que había estudiado desde que estaba en cuarto año de secundaria.

Jiménez Sáenz, de 16 años, es la única mujer entre los cuatro bachilleres que obtuvieron 100 puntos en el examen de admisión de la UNI, y que, por tanto, forma parte del selecto grupo de los 203 que lo aprobaron, frente a 2,453 que lo reprobaron.

Sin embargo, el pasado 3 de enero, cuando estaba a punto de poner a prueba todo lo que había aprendido en los cursos de nivelación en el Recinto Universitario “Pedro Aráuz Palacios”, Rupap, de la UNI, su mente se puso en blanco.

Una broma bastó para calmarse

“Quise repasar mentalmente y no pude acordarme de nada, sentí una gran frustración y pensé que no iba a poder pasar el examen”, contó la joven que es originaria de Veracruz, Masaya, y se bachilleró en el Colegio Bautista, de Managua.

Pero todo era parte de los nervios, pues bastó que un compañero le dijera, en broma, que él ni siquiera sabía qué era un círculo, para calmarse. “Eso me dio risa y comencé a sentirme segura de poder hacer el examen”, dijo.

Cuando por fin tuvo el examen enfrente, Jiménez Sáenz le dio una ojeada, y aunque se dio cuenta de que iba a poder resolver todos los problemas, no supo por dónde empezar; además, narró, tenía miedo de marcar la respuesta incorrecta.

El algoritmo de la duda

No obstante, recordó que solo tenía dos horas para resolver el examen e inició. Hora y media después lo entregó, y cuando regresó a su casa buscó cómo confirmar si sus respuestas habían sido las correctas.

“Hubo un problema de algoritmo que no recordaba si tenía el signo de + o de -, entonces no pude verificar, pero si era +, estaba correcta mi respuesta, y si era -, no”, relató, por lo que no pudo saber sus resultados en el examen, hasta el pasado 13 de enero, cuando la llamaron a su celular para felicitarla porque lo había aprobado con 100. “Dios me ayudó a obtener el 100”, aseguró.

Familia amigable con las Matemáticas

Jiménez Sáenz siempre sintió gusto por las Matemáticas, y estudiará Ingeniería Industrial, pero aclara que no es por el hecho de que su mamá sea contadora y su papá ingeniero industrial. De hecho, su hermana mayor, de 31 años, es contadora, y su hermana de 27 años es ingeniera industrial, e insiste en que sus padres no influyeron en esas decisiones.

De los 2,969 estudiantes que se prematricularon para el año lectivo 2014 en la UNI, en sus recintos de Managua, Estelí y Juigalpa, solo el 21.18% son mujeres.

Durante su proceso de preparación, que comenzó cuando estaba en cuarto año de secundaria, lo más difícil para ella fue la geometría euclidiana, ya que afirma que en secundaria vieron esa temática de forma muy general, y al momento de estudiarla en los cursos del Rupap, no se acordaba de nada.

No utilizan las herramientas

Sin embargo, asegura que entenderla depende de investigar más sobre el tema. Según autoridades de la UNI, donde hay menos respuestas acertadas es en los temas de funciones, de geometría analítica y de geometría euclidiana.

A juicio de Jiménez Sáenz, los altos niveles de reprobación en el examen de admisión de la UNI se deben a que los estudiantes no utilizan las herramientas necesarias para prepararse. Para ella, es fundamental que se guíen con el temario que facilita la universidad, y que investiguen el fondo de cada tema. “La excelencia depende de cada quien”, afirma.

 

Pasión por los idiomas

No todo es Matemáticas en la vida de Diana Jiménez Sáenz. Disfruta escuchar música y de estudiar idiomas. Actualmente estudia francés en la Alianza Francesa, y antes estudió inglés y un curso básico de japonés en la Universidad Centroamericana, UCA.

Asegura que a pesar de tener apenas 16 años, se siente preparada para asumir la responsabilidad que implica una carrera universitaria. “Para todo hay tiempo. Creo que la madurez no tiene que ver con la edad, sino con la personalidad, con cómo te criaron”, dice.

Mientras tanto, lleva presente lo que siempre le ha dicho su papá, que aproveche el apoyo que él y su mamá le dan mientras pueden hacerlo.