•   San Juan del Sur, Rivas, Nicaragua  |
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Después de viajar por casi todo el mundo en busca de un cambio de vida, fue hasta en 1998 que el turista italiano Paolo Ferraro pudo lograr ese sueño, cuando llegó por primera vez a San Juan del Sur, donde descubrió que las bellezas naturales ofrecían el lugar idóneo para llevar una vida menos agitada y que le permitiera realizar todos sus proyectos.

Ferraro, originario del sur de Italia, asegura que las similitudes geográficas de la bahía y de sus habitantes con su lugar de procedencia han hecho que permanezca radicado aquí durante 16 años y sin ánimo de irse de este pedacito de Nicaragua, donde --con mucha firmeza-- señaló que desea pasar los últimos días de su existencia.

“Me gusta mucho la naturaleza de Nicaragua y esos 30 kilómetros de bellísimas costas que tiene San Juan del Sur; su gente que tiene un espíritu hospitalario, con una personalidad diferente al resto de los otros países centroamericanos por donde viajé antes de venir aquí (San Juan del Sur)”, expresa Ferraro.

 

No le hablaron bien de Nicaragua

El italiano, desde que llegó se estableció por tiempo indefinido, sin importarle que nunca escuchó nada sobre Nicaragua como destino turístico e incluso cuando decidió venirse, una agencia de viajes no le recomendó el país, a lo que no dio crédito, y ahora dice que el comentario fue “increíble”.

“En ese entonces de Nicaragua solo se sabía de la guerra, la gente con la que me reunía no conocía dónde quedaba (Nicaragua), aun así, como soy cabeza dura decidí venir a conocerlo”, relató.

Cuenta que rentó botes, carros y conoció toda la zona geográfica de San Juan del Sur y observó una belleza natural no aprovechada, la oferta de los restaurantes era solo platos nacionales, pero se avizoraba un incremento de afluencia de turistas extranjeros, “entonces empecé a madurar la idea de un negocio, así nació “Pizzería O’SoleMio” donde también ofrecía los platos más representativos de la gastronomía italiana como pizzas, pastas, pescado, pollo y postres, todo al mejor estilo italiano”.

 

Dinamizó oferta

“Soy uno de los extranjeros pioneros en llegar (a San Juan del Sur), los italianos instalaron restaurantes por todo el mundo, aquí no fue la excepción”. Hay cuatro negocios que sirven comida italiana, pero él dinamizó la oferta y cambió de concepto, así surgió lo que hoy es Bambú Beach, un restaurante donde turistas extranjeros y nacionales, además de los platos italianos, puedan degustar de la comida nicaragüense, asiática y norteamericana”, señaló.

En Bambú Beach ofrece 30 platos, un menú variado para el turista nacional y extranjero, según Ferraro. Entre los platos nacionales destacan sopas de mariscos y de pollo y platos que los acompañan con las tradicionales tajadas de plátano que caracterizan la gastronomía nicaragüense.

 

Se casó con una nicaragüense

El italiano, quien es casado con la nicaragüense Mariela Villavicencio, se caracteriza por ser amante de la comida, porque según él, eso le permite conocer el carácter de una población. De la gastronomía nicaragüense, le gusta la sopa de albóndigas, el nacatamal acompañado con una taza de café, la leche agria con tortilla y frijoles cocidos con leña.

La experiencia de conocer más de 40 países de todos los continentes lo llevó a concluir que Nicaragua tiene un potencial natural que puede ser más aprovechado con criterio ecológico, lo que para él es una ventaja del país que puede hacer que el número de visitantes al año aumente de un millón a cinco millones.

“A la gente de todos los países le gusta buscar la naturaleza, y aquí hay volcanes, ríos, lagos, bellísimas costas, y aunque en dependencia del criterio de cada quien puede ser suerte o mala suerte, Nicaragua por su falta de desarrollo industrial tiene bajos niveles de contaminación, que a mi criterio es una gran ventaja”, acotó.

 

Buen clima de inversión

Él opina que el clima de inversión es bueno, “porque veo que es un país que poco a poco va trabajando por una estructura moderna, va proyectando señales positivas al mundo, cambiando esa percepción de un lugar conflictivo.

“De explotarse más sus bellezas naturales Nicaragua sería un país más rico, pero debo señalar que esa explotación debe ser con un criterio ecológico, porque la naturaleza es la principal atracción en cualquier lugar del mundo para todo turista extranjero”.

 

Amante de la ganadería

Un inversionista extranjero de short, chinelas y con su camisa floreada es inusual, “por eso los otros ganaderos se reían de mí cuando me reunía con ellos, pero siempre me apoyaban”, es que además de ser empresario turístico, hace cuatro años y medio se dedica a la ganadería, actividad que no descarta sea la principal en su futuro.

Compró una propiedad de 40 manzanas en el municipio de Buenos Aires, dedicada a la producción de leche y carne, “llegué a tener un hato de 200 terneros para engorde y 60 vacas reproductoras, pero por algunas circunstancias las vendí hace aproximadamente cuatro años y medio”.

“Con el apoyo de otros finqueros aprendí a alimentar al ganado, a curarlo, desparasitarlo, todo esto lo tengo bien guardado en mi memoria, y tengo pensado comprar nuevamente otra propiedad y dedicarme solo a la ganadería”, manifestó con una expresión sonriente.

Pero, “mi pasión por la cocina me tendrá al frente de este restaurante, aunque mi especialidad sea ingeniero de procesos bancarios”.

Agradece a Nicaragua por haberle permitido cumplir sus sueños en lo laboral y familiar, “Cuando vine a Nicaragua, me enamoré de Nicaragua. Me quedo en Nicaragua y moriré en Nicaragua”, expresa el italiano Paolo Ferraro, radicado en San Juan del Sur desde hace 16 años.

 

Inversión local

José de la Cruz Sánchez, subdelegado en San Juan del Sur, del Instituto Nicaragüense de Turismo, Intur, indicó que la inversión extranjera tiene un impacto positivo en el desarrollo económico y social de esa ciudad puerto y del país en general.

“Este instituto tiene 20 negocios registrados cuyos propietarios son italianos, españoles, estadounidenses, canadienses y hasta alemanes, y además del desarrollo económico, generan empleo a muchos lugareños”, dijo Sánchez.

 

Vino para convencerse

Paolo Ferraro afirma que nunca había escuchado de Nicaragua como destino turístico, y cuando decidió venir, en 1998, una agencia de viajes no se lo recomendó, pero al llegar a San Juan del Sur, lo atraparon, y ahora lleva 16 años radicado en la ciudad puerto.