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Pese a que a nivel nacional disminuyó la tasa de embarazos entre adolescentes, Nicaragua se mantiene como uno de los cuatro países de América Latina y del Caribe que registra el mayor porcentaje de natalidad en el segmento de 15 a 19 años, según un estudio del Banco Mundial y la última Encuesta de Demografía y Salud.

En Nicaragua, los embarazos en las adolescentes ocurren principalmente en las zonas rurales, de acuerdo con la Encuesta de Demografía y Salud, Endesa, 2011-2012.

Por su parte, el Banco Mundial, BM, advirtió en el estudio el Embarazo en Adolescentes y Oportunidades en América Latina y el Caribe, que la alta tasa de natalidad entre las jóvenes está asociada al fenómeno de la pobreza.

“El embarazo adolescente y la maternidad temprana continúan siendo un gran desafío para la región (América Latina y el Caribe), particularmente debido a la asociación de estos fenómenos con la pobreza y la falta de oportunidades, y la preocupación de estos factores podrían constituir impedimentos para que las mujeres aprovechen al máximo sus recursos y oportunidades de desarrollo humano”, refiere estudio del BM.

Embarazos en adolescentesEn Nicaragua, los resultados de Endesa reflejan que la tasa de fecundidad adolescente, referida al número de embarazos por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años, pasó de 106 a 92 en los últimos cinco años, pero que en el área urbana es de 74 y en el área rural de 117.

Al comparar las cifras de la Endesa 2006-2007 con la Endesa 2011-2012, se observa que el porcentaje de adolescentes de 15 a 19 años que ya son madres pasó de 19.7 a 18.3, mientras que el porcentaje de ese mismo grupo etario que alguna vez ha estado embarazada pasó de 25.9 a 24.4.

Más expuestas en el campo

Sin embargo, en esos dos indicadores también existe una significativa diferencia entre el área urbana y rural, ya que el porcentaje de adolescentes de 15 a 19 años que ya son madres es de 22.2 en la zona rural y de 15.4 en la urbana.

Por otro lado, el porcentaje de mujeres en ese rango de edad que alguna vez ha estado embarazada es de 28.9 en el campo y de 21.1 en la ciudad.

La directora ejecutiva de Ixchen, María Lourdes Rodríguez, señaló que en la experiencia de esta organización contra la violencia hacia las mujeres, han detectado casos de niñas y de adolescentes embarazadas por violación sexual, principalmente de parte de miembros y amigos de sus familias.

La situación, dijo Rodríguez, ocurre más en las zonas rurales y no es denunciada, pues hay “arreglos” entre la familia de la víctima y el victimario que por lo general consisten en casar a la niña o adolescente con su agresor, o en que este último pague cierta cantidad de dinero como forma de indemnización.

Casi en la cima

En tanto, el estudio del BM indica que junto a República Dominicana, Guatemala y Honduras, en 2010 Nicaragua fue uno de los países con las mayores tasas de fecundidad adolescente, al registrar más de 100 nacimientos por cada 1,000 mujeres de entre 15 y 19 años.

Refiere, además, que “las tasas de embarazo adolescente en América Latina están entre las más altas del mundo, después de África subsahariana y el sur de Asia”, pues en 2010 la región registró 72 nacimientos por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años, y, en contraste, en África fueron 108 nacimientos, y en el sur de Asia, 73.

Añade que la mayoría de países latinoamericanos están entre los 50 primeros del mundo en fecundidad adolescente, un índice que en otras regiones está cayendo, ya que entre 1997 y 2010 la tasa se redujo en 1.6% a nivel mundial, pero en América Latina la caída fue de 1.25%.

No obstante, aclara que el panorama no es del todo gris, porque en ese mismo período cinco países latinoamericanos ostentan la mayor reducción en las tasas de fecundidad adolescente: Colombia (-25%), Haití (-23%), Costa Rica, El Salvador y Perú (-21%).

Efecto en la pobreza

El estudio del BM destaca que la pobreza y la falta de oportunidades son factores clave asociados a la maternidad temprana.

Detalla que el embarazo adolescente puede afectar diversas dimensiones de las oportunidades económicas de la madre, tales como la educación, los ingresos, su participación en el mercado laboral y sus perspectivas en el mercado matrimonial.

Educación sexual

A criterio de la directora ejecutiva de Ixchen, María Lourdes Rodríguez, es necesario que las niñas y adolescentes reciban educación sexual en sus casas y colegios, ya que si no es en ninguno de esos dos espacios corren el riesgo de obtener información que no es veraz ni científica, lo que las expone a embarazos no deseados y a infecciones de transmisión sexual.

“Les decimos que retarden las relaciones sexuales, pero no les decimos por qué”, subrayó la especialista.

Según la investigación del Banco Mundial, las circunstancias de vida tales como pobreza, baja calidad escolar, crecen en un hogar monoparental, ya que tener a una madre adolescente o una hermana que quedó encinta a temprana edad, ponen a las niñas en un mayor riesgo de un embarazo precoz.