Eloisa Ibarra
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El proyecto de sentencia elaborado por la ex magistrada liberal, Nubia Ortega, a favor de Eugenio Hernández, condenado por el asesinato de la periodista, María José Bravo, no tiene valor y debe replantearse reconoció ayer el vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rafael Solís.

Un día antes, Ortega dijo que mientras fue magistrada, como liberal le ayudó en todo a Hernández. “Yo ya no puedo ayudarle, les he ayudado en todo a (Eugenio), en todo les he ayudado como liberal que soy, en todo, en el primer proyecto, luego lo cambiaron, no lo acepté, les hice observaciones y volví a hacer otro proyecto y ahí terminé mi período”.

Solís dijo que Ortega hizo mal en decir que había hecho ese proyecto de sentencia por tratarse de un liberal, porque perjudicó las posibilidades reales de Hernández al dar esa declaración.

“Obviamente si hacés un proyecto de sentencia motivado por razones políticas y dejás de lado lo jurídico, va a ser difícil que te la aprueben, pero la realidad es que dennos unas dos tres semanas y les vamos a decir como quedó la sentencia”, dijo Solís, tras indicar que Ortega fue ingenua o sincera al hablar.

Hernández, ex alcalde liberal de El Ayote, Chontales, fue condenado a 25 años de prisión por el asesinato de Bravo, ocurrido el 9 de noviembre de 2004, en la entrada principal del Centro de Cómputos, que funcionaba en el Instituto Nacional “Josefa Toledo de Aguerrí”, en Juigalpa.

Ese día, según la acusación, Hernández pasó a eso de las once de la mañana por una cantina, ubicada en la entrada de El Ayote, compró dos medias de licor, y según dijo venía procedente de su finca y se dirigía a Juigalpa. En su bolso rojo no llevaba su vieja pistola Brown, que todos le conocían, sino un revolver calibre 38 marca Astra.


El truco de la “bala saltarina”

En 11 de septiembre de 2006, la defensa de Hernández, en la audiencia de casación, pidió el cambio de tipificación del delito de asesinato a homicidio, bajo el argumento de que la muerte fue accidental, provocada por una “bala saltarina”, que primero dio rebotes en las paredes hasta alcanzar a Bravo.

Solís reveló ayer que en el primer proyecto de sentencia, Ortega proponía que se revocará la condena a Hernández, con lo cual saldría inmediatamente, pero después la cambio por otro proyecto, en el cual se cambiaba el delito de asesinato por homicidio culposo.

No obstante, Solís, reconoció que los votos de Ortega y Ramón Chavarría (liberal), no tienen valor porque ya no son magistrados y se trata de documentos de trabajo que se pueden cambiar.

Afirmó que lo mejor es volver a realizar la audiencia, para que estén presentes cinco magistrados de la Sala Penal, porque Ortega y Chavarría ya no son magistrados; Sergio Cuarezma y Juana Méndez, se incorporaron posteriormente a la audiencia de casación y no pueden conocerlo, y él no puede firmar solo.

“Ese es un proyecto inviable, es mejor hacer la audiencia, aunque se cause molestia a Hernández. No hay cómo sacar esa sentencia, ya no se puede, se tiene que volver a realizar la audiencia”, dijo Solís.

Cuarezma indicó que las declaraciones de Ortega, son suficiente motivo para que los magistrados de la Sala Penal se replanteen el contenido de la misma, para ver si se enmarca en la ley o si tiene algún matiz de carácter político porque sería ilegal.

Vale mencionar que en marzo pasado, magistrados liberales y sandinista se liaron en una discusión ante los medios de comunicación, acusándose mutuamente de pretender liberar a Hernández.

Sin embargo, ahora ha quedado al desnudo que son los liberales quienes desde siempre han pretendido dejar en libertad, proponiendo primero el cambio de delito de asesinato a homicidio, que tiene una pena de 6 a 14 años y ahora de homicidio culposo, cuya pena es de un año a tres, con lo cual Hernández quedaría automáticamente libre porque va cumplir cuatro años de prisión.