Jorge Eduardo Arellano
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A doña Antonia Sánchez se le oye cansada la voz. No es para menos: desde que a su hija María José Bravo la mataron de un balazo en noviembre de 2004, ha estado batallando en el largo y penoso terreno legal para que se haga justicia con su caso.

Poderosos intereses políticos han tratado desde el inicio del juicio, de liberar de cualquier forma al autor del disparo que acabó con la vida de la periodista, Eugenio Hernández, el ex alcalde liberal del Ayote.

Ayer nuevamente doña Antonia sintió como si a su hija la hubieran matado otra vez. “Me enteré de que quieren liberar al que mató a mi hija, no sé qué decir, no sé qué pensar, ya no hallo qué hacer cada vez que oigo eso”, dijo apesarada la señora desde Santo Tomás, Chontales, de donde era originaria la periodista.

María José Bravo Sánchez, entonces de 25 años, trabajaba como corresponsal del departamento para La Prensa y el Diario Hoy. El día de su muerte, en horas de la tarde, estaba en las afueras del Centro de Cómputos Departamental en el Instituto Nacional de Chontales, cuando esperaba los resultados de las elecciones municipales de Cuapa y de Santo Tomás.

Había afuera mucha tensión y reclamos por denuncias de fraude electoral, cuando se oyó un disparo. María José cayó herida de muerte y la Policía capturó a Hernández cuando trataba de huir del lugar del crimen. El pistolero fue condenado a 25 años de cárcel en el Sistema Penitenciario de Cuisalá, de Juigalpa, Chontales, y desde entonces, se han dado varios intentos de sacarlo por la vía legal.

Doña Antonia recuerda que todavía en marzo de este año, cuando se filtró que ya circulaba un proyecto de sentencia para liberar al pistolero, ella vino a la Corte Suprema de Justicia y se reunió con el presidente de la Sala de lo Penal, magistrado Armengol Cuadra López, quien se comprometió ante ella que mientras él estuviera al frente de la Sala no pasará el expediente a los liberales, quienes entonces pretendían liberarlo.

“Ahora dicen otra vez que va libre, y yo sinceramente no se qué hacer, esto me tiene agotada, primero me prometen algo y después oigo otra cosa, a veces pienso dejarlo en manos de Dios, pero sinceramente no sé qué hacer, porque mi hija me sigue doliendo”, dijo un poco confundida la señora.

Doña Antonia Sánchez dice que buscará otra vez el apoyo legal de las organizaciones de derechos humanos, y que regresará a Managua a pedir que en respeto a la memoria de su hija, se haga cumplir la justicia.