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Se puede entrar por cualquiera de los huecos que la gente le ha hecho al cerco que cubre las 3 piletas de oxidación que tratan las aguas residuales del hospital de la ciudad; el predio sucio, basura acumulada, un árbol de guarumo caído en una de las piletas y un hedor de aquellos que revuelven el estómago, así expresan quienes habitan cerca del Instituto Nacional “Cristóbal Colon”.

Familias que viven en un sector del barrio Fátima se quejan ante la municipalidad y las autoridades del Ministerio de Salud debido al grave problema de contaminación que vierten 3 pilas de oxidación, lugar donde se tratan las aguas residuales del Hospital Regional “Ernesto Sequeira”, de esta ciudad.

Al buscar la versión de la directora del centro asistencial, Aránzazu Arana, esta se limitó a decir vía telefónica que se encontraba en reunión y que las piletas tienen mantenimiento adecuado.

Narcisa Martínez, de 55 años de edad, dice que sus dos nietas padecen constantemente de enfermedades diarreicas y dolores de barriga. Las niñas tienen 8 y 12 años. “El hedor es insoportable, no se puede comer en paz, mientras que las autoridades del hospital salen con la misma canción, que todo está bien; hasta que muera alguien van a decidir qué hacer”, expresa Narcisa.

Llegan a pescar al caño

La señora señala que las tres pilas sépticas del hospital funcionan como sumidero. “Las autoridades hospitalarias lo único que dicen es que la gente es cochina, pero esas pilas no tienen mantenimiento, y lo peor de todo es que niños de otros barrios llegan a pescar, a cazar tortugas, mientras estos contaminantes caen en el caño que desemboca en la bahía”, dijo Martínez, mientras señalaba las zanjas de agua desechada que se desbordan en el terreno de su vivienda.

Estefany Blanford, de 30 años, dice que su familia vive en el sector porque no han podido vender; “antes que nos viniéramos, varias personas nos dijeron que no compráramos, pero la necesidad nos tiene aquí, y ya no sabemos a dónde recurrir, hemos recolectado firmas, lo hemos dicho en los medios de comunicación; el zancudal y el hedor no se resisten”, dice Blanford, quien tiene cuatro años de vivir en el lugar.

Pozos contaminados

Las entrevistadas mostraron que para conseguir el agua de consumo tienen que hacerlo en otros pozos, porque los del sector están contaminados y el agua solo la usan para lavar.

 

Riesgo sanitario

Maura Madriz, oficial de recursos hídricos del Centro Humboldt, dice que la denuncia sobre el problema es preocupante. “Es una situación que se ha venido desarrollando en los últimos seis años; se trata de una población con riesgo sanitario, y es preocupante porque si las familias reportan daños en su salud, se deben tomar medidas urgentes”.

Dijo que realizarán un análisis químico y bacteriológico del agua para determinar el nivel y presencia de contaminantes.