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En su juventud Mauricio Herdocia tocaba la guitarra con más frecuencia que ahora, y ponía serenatas. No se sabe con exactitud qué tan bien entonaba las canciones, lo cierto es que no era difícil verlo entre un grupo de veinte jóvenes en su natal León, al pie de alguna casa, cantando "Fuiste mía un verano" o "Father and son".

El experto en relaciones diplomáticas y rostro usual en los medios de comunicación, cuenta que en esa época cantaban también “Angie”, de Rolling Stones y “Yesterday” de Los Beatles.

Marcado por la ausencia de su padre, quien estuvo exiliado en México durante los primeros años de la dictadura de Anastasio Somoza García, Herdocia recuerda en esta entrevista su paso por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, hoy UNAN-León, y su posterior entrada al mundo diplomático.

“En la UNAN --recuerda-- tuve la oportunidad de tener grandes maestros, personas extraordinarias que son símbolo de cultura; don Edgardo Buitrago, el maestro Rafael Ortega Aguilar, el más grande civilista que ha tenido Nicaragua; doña Haydée Flores, una de las especialistas agrarias más importantes. Era una universidad que tenía un claustro de profesores de primer orden”.

Herdocia, hoy en la Rectoría de una universidad privada, cuenta desde su oficina --un lugar pintado de blanco, del que sobresale una pintura de la iglesia de Sutiaba y legajos-- que entró a la diplomacia por lo que él denomina una "puerta grande".

“Ya en 1983 estoy en las negociaciones de paz a favor de Centroamérica. Entro a la diplomacia por esa puerta grande que era el primer esfuerzo latinoamericano, en el que varios países contribuían a forjar una solución pacífica y democrática al contexto de guerra de la región, y entro como asesor directamente a negociar con los cancilleres y vicecancilleres”.

La experiencia, dice Herdocia, le dio “una visión global sobre las negociaciones, sobre la diplomacia y sobre el lobby” que “me prepararon mucho para la participación que tuve inmediatamente después en los Acuerdos de Esquipulas II. El siete de agosto de 1987 nosotros terminamos la negociación de los Acuerdos de Paz en Centroamérica que habían comenzado en 1983 con el Grupo Contadora y el Grupo de Apoyo”.

“Soy un asesor”

Herdocia, un hombre de modales suaves, siempre dispuesto a explicar la letra menuda de los diferendos limítrofes y a analizar las ventajas y desventajas que Nicaragua tiene en las disputas internacionales, se describe simplemente como asesor.

"Mi vocación siempre ha sido la de asesor, yo siempre he brindado consejos y advertencias a los que tienen la responsabilidad de tomar las decisiones, y en eso me parece que han jugado un papel importante la honestidad y la franqueza. El buen asesor es, ante todo, un contradictor. Alguien que es capaz de señalar cuál es el camino correcto y de contradecir en las circunstancias en las que están equivocados".

Cuando se dio cambio de gobierno en 1990, Herdocia, quien entonces era una especie de "memoria institucional", se quedó en la Cancillería, esta vez a cargo de entablar la integración centroamericana, que se materializó en el SICA. "Entré a los procesos de negociación y ahí estaba, por ejemplo, Luis Guillermo Solís, y formamos cargo de la comisión que edifica el Sistema de Integración Centroamericana, colaboramos en la redacción del Protocolo de Tegucigalpa, del Tratado Marco de Seguridad Democrática…”

Un cargo importante

Años después asumió el cargo de director jurídico del Sica y posteriormente fue el secretario general de este organismo regional. “Paralelamente, por mi vocación en temas de Derecho Internacional, mi candidatura fue postulada a la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas, la comisión más importante a nivel mundial en materia de codificación y desarrollo progresivo del Derecho Internacional y nunca un nicaragüense había llegado a ser miembro.

 

La otra Nicaragua

El 19 de noviembre de 2012 a Mauricio Herdocia se le cumplió uno de sus sueños. La Corte Internacional de Justicia de La Haya delimitó la frontera marítima entre Nicaragua y Colombia, restituyendo "la otra Nicaragua en el mar", de la que hacía mucho tiempo este experto hablaba.

"Yo comienzo a trabajar en la defensa territorial de Nicaragua en los años ochenta, pero más profundamente en el gobierno de doña Violeta, cuando trabajamos en un redimensionamiento de los diferendos territoriales de Nicaragua. En los años ochenta estábamos muy enfrascados en defender las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Con doña Violeta yo impulso un giro, en el que el énfasis debe estar puesto en la ruptura del meridiano 82 (como frontera marítima). Nicaragua no debía reivindicar 44 kilómetros cuadrados, que es lo que medían las islas, sino la otra Nicaragua en el mar", recuerda hoy.

Con emoción, Herdocia insiste en que "esta fue una lucha mía desde hace más de treinta años. Yo soñé esto desde hace más de treinta años".

En esa lucha titánica por la defensa territorial, Herdocia insistió en que debía formarse un equipo con expertos nacionales que pudieran servir de órgano de consulta para los temas territoriales. Recuerda que este estuvo integrado por el gran maestro Luis Pasos Argüello, don Alejandro Montiel Argüello, Alfonso Ortega Urbina, José María Zelaya, que había lanzado un libro pionero en los años setenta sobre el tema de la reivindicación de Nicaragua en el mar Caribe, y con una serie de asesores de la Cancillería y especialistas”, relató.

“Todos los cancilleres que tuve tuvieron una gran conciencia territorial, desde obviamente, Miguel de Escoto, Enrique Dreyfus, Ernesto Leal, después yo no estuve, pero aún así (Eduardo) Montealegre me llamaba, y regreso con Normal Caldera", relató.

 

Perfil

Mauricio Herdocia Sacasa

Abogado, especialista en Derecho Internacional

Estudios

Abogado por la UNAN-León, tiene estudios en Derecho Internacional, Desarrollo e Integración.

Trayectoria

Funcionario de la Cancillería, secretario general del Sica, miembro del Comité Jurídico de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas.

Libros

“La otra Nicaragua en el mar”.

“El principio emergente de la solidaridad jurídica entre los Estados. Edificando un nuevo orden público internacional".