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Nicaragua inicia hoy el año escolar en medio de varios desafíos, entre ellos capacitar al alto porcentaje de docentes empíricos, que en secundaria es del 40%, mejorar los salarios de los maestros y disminuir la cantidad de alumnos que reprueban clases al final del período de estudios.

Este año las autoridades educativas esperan una matrícula de 1.6 millones de estudiantes. En 2013, sin embargo, más de 110,000 alumnos reprobaron al menos una materia y tuvieron que acudir a un proceso de reparaciones.

Especialistas indicaron a El Nuevo Diario que los maestros empíricos no cuentan con los conocimientos necesarios para aplicar un efectivo proceso de enseñanza-aprendizaje.

Agregaron que el sector docente de Nicaragua es el que percibe los salarios más bajos en Centroamérica, por lo que la situación es más difícil.

Meta del Gobierno

El Gobierno se ha planteado eliminar este año el empirismo en secundaria, formando a 30,000 docentes con el apoyo del Consejo Nacional de Universidades.

El año pasado las autoridades efectuaron el primer diplomado Fortalecimiento de la Calidad Educativa en Nicaragua, en el que participaron unos 46,000 maestros y maestras.

Cifras preocupantes

Sin embargo, se desconoce el impacto que ello ha tenido para superar los niveles de empirismo en el sector educativo de Nicaragua, que en preescolar llega hasta el 65%, en primaria al 20% y en secundaria al 40%, de acuerdo con datos del Ministerio de Educación.

A ello se suma que, con el último reajuste salarial, correspondiente al 11%, los docentes de primaria recibirán un salario de C$5,550 y los de secundaria de C$5,990.

“El maestro está siendo despreciado en la realidad por el salario que se le da”, opina al respecto el presidente de la organización Fe y Alegría, Fernando Cardenal.

La gran prioridad

Según el exministro de Educación, Miguel de Castilla, la prioridad educativa desde 2008 es alcanzar la calidad de la educación, pues asegura que se ha logrado superar la falta de acceso con la gratuidad y con programas como la merienda y el paquete escolar, así como con la inversión en infraestructura.

De Castilla recuerda que entre marzo y abril de 2007, luego de que se oficializara la gratuidad de la educación, el Ministerio de Educación, Mined, realizó un estudio sobre la matrícula, y encontró que ese año entraron al sistema 125,000 niños, niñas y adolescentes, que nunca se hubieran matriculado si se les hubiese seguido cobrando algún tipo de arancel.

Lo anterior se puede observar en la experiencia de Yáder Francisco Ríos, un estudiante de cuarto año del Instituto “Maestro Gabriel”, en Managua, para quien nunca ha sido una preocupación no encontrar un pupitre.

Infraestructura ha mejorado

Recibir clases de pie y con el techo a punto de caer forma parte de las anécdotas que Ríos escucha de personas mayores que estudiaron en este mismo centro.

Ríos es uno de los 110,000 estudiantes que en 2013 reprobaron una o dos materias, y que la semana pasada realizaron exámenes de reparación; por tanto, su mente está centrada en no reprobar ninguna clase este año.

“Gracias a Dios y a mis padres siento que tengo las condiciones para estudiar y seguir adelante”, expresa.

Silvio Gutiérrez, director ejecutivo de Fe y Alegría, reconoce el importante aumento de la matrícula escolar, pero afirma que se debe “trascender de la oportunidad de matricularse a la oportunidad de aprender con calidad”.

 

¿Cómo lograrla?

Para Claudia García, investigadora del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, uno de los aspectos que determina la calidad de la educación es la formación del docente, pero no solo la formación que recibe en las escuelas normales o en las facultades de educación, sino aquella que el Gobierno le facilita o que él mismo busca durante sus años de ejercicio.

“La formación docente es muy importante, porque el docente tiene en sus hombros la responsabilidad de educar a los niños y niñas, y debe tener herramientas que le ayuden a que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea efectivo, y estas herramientas se tienen que estar actualizando de manera continua”, insiste.

Leonel Antonio Gamboa, profesor de cuarto grado del Colegio 14 de Septiembre, asegura que él ha tenido que buscar la formación continua por su propia cuenta, aun cuando ello implica gastos y horas extras.

“No podemos quedarnos atrás, tenemos que estar a la vanguardia; por ejemplo, a veces los programas vienen con contenidos muy pobres y tenemos que buscar más en libros o en internet, y eso está fuera de horas laborales y de nuestro presupuesto”, indica.

 

Una brecha preocupante

A juicio de la investigadora del Ieepp en temas de educación, Claudia García, un problema es que las habilidades adquiridas por los docentes en las escuelas normales y en las facultades de Educación no se corresponden con lo que les demanda el nuevo currículo escolar.

“Las nuevas disposiciones tienen que convertirse en planes de formación continua para que los docentes, quienes al final son los que deben aplicarlas, puedan responder ante eso, pero eso no está sucediendo”, agrega.

El exministro de Educación, Miguel de Castilla, admite que existe una gran brecha entre lo que aprenden los docentes y lo que les exige el currículo, el cual demanda una enseñanza por competencias, la contextualización del contenido, el uso de las nuevas tecnologías y la inclusión, como eje transversal en todas las materias de la educación vocacional.

“Todo es implica nuevos conocimientos que deben adquirir los docentes”, sostiene el exministro de Educación.

 

 

“El maestro está siendo despreciado en la realidad por el salario que se le da”.

Fernando Cardenal S.J., presidente de Fe y Alegría.