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Dirigentes de la población evangélica de Nicaragua lamentaron que el presidente Daniel Ortega, en vez de estar ocupado en su rol de jefe de Estado, buscando cómo evitar la debacle económica, confunda su investidura por la de un jerarca católico, al llamar a “respetar a La Purísima”.

Asimismo, también denunciaron que a la par de violentar el precepto constitucional de que el país no cuenta con una religión oficial, el abuso llegó al extremo de “pedir cuotas de los salarios” de los empleados públicos para destejar a la Inmaculada Concepción en los entes del Estado.

“Nosotros nunca hemos irrespetado las creencias de los católicos”, replicó el pastor bautista Miguel Rivera, al ser consultado sobre el llamado público que el Presidente les formulara desde el CPC de Batahola.

Ese no es su trabajo, precisó. “El problema de estos políticos es que se meten a tratar de ser teólogos, y por eso recomendaría a Daniel Ortega lo que le dijo a Nicho (Marenco): Zapatero a tu zapato. Él no sabe nada de teología, déjenos a nosotros que sí sabemos. Usted gobierne y respete mejor el artículo 14 de la Constitución, que dice que el Estado, incluido por tanto el Presidente, no cuenta con una religión oficial”.

Los de turno contra la Ley

Rivera señaló que “toda la vida el gobierno ha manipulado sus instituciones, pero ahora hay una fuerte presión de que se celebre la Purísima”. Asimismo, aseguró que “los bautistas somos gente respetuosa de la separación Estado-Iglesia, aunque es cierto, hay ese problema, pero es necesario combatirlo de manera distinta, para respetar el Estado de Derecho. Eso es lo que debe respetar el Presidente”.

El pastor, además, dijo que de acuerdo con la Constitución, se supone que nadie debe estar por encima de la ley, pero desgraciadamente los que están de turno siempre están sobre la ley porque ellos tienen el poder”.

Irrespeto viene por otro lado

El predicador Francisco Lorente, de la Carretera Sur y de la Congregación “Jesucristo La Única Esperanza”, expresó que si hay un irrespeto presidencial es el de ocupar los recursos del Estado, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, para celebrar la Purísima.

“Se ocupan fondos del Estado que pueden servir para la salud y la educación, en un evento religioso. Creo que están pasando por encima de la ley. Si quieren celebrar esta festividad que lo hagan con el dinero de su salario, y lo celebrarían sin problemas. El Estado es laico, por lo tanto, no deben ocupar los impuestos que pagamos todos, creyentes y no creyentes”.

Lorente también manifestó que los evangélicos no necesitan que el Presidente les diga que deben respetar una fiesta religiosa, porque nadie se les opone. Nunca se ha visto que una procesión haya sido interrumpida por evangélicos.

Eso nunca ha estado en discusión, que cada cual celebre lo que quiera. Lo que más bien le decimos al presidente es que sea él quien no abuse de la Constitución, porque aquí pagamos los impuestos todos.

Papel mojado

Por su parte, el reverendo Guillermo Ayala observó que con la decisión del actual gobierno y del Parlamento de ir a meterse a una Iglesia a León, se ve qué es lo que ellos entienden por Estado de Derecho.

“Aclaro que todos los evangélicos no estamos en contra de esa celebración, pero la ley dice que el Estado no tiene religión oficial. Parece que este Artículo 14 es papel mojado, tanto para los gobernantes de turno como para los señores diputados”.

Es increíble que se mezcle una cosa con la otra. Esto suena a indulgencia a de la Iglesia a favor de los políticos de esta nación, externó.

Cuestionó lo que llamó el malabarismo presidencial de Ortega, cuando éste obvió el problema de fondo, la demanda evangélica del respeto al Estado de Derecho --porque la Carta Magna manda que Nicaragua es una nación sin religión oficial--, al reducirlo a un supuesto enfrentamiento entre católicos y protestantes.

“Aquí de nuevo aparece en la escena política Maquiavelo. No se sabe cuándo dice la verdad y cuándo la mentira. Cualquier político de turno usa cualquier medio para alcanzar una posición, independientemente de que esa no sea la adecuada, para mantenerse en el poder, y socavar la misma Constitución”, sostuvo el reverendo Ayala.

“Esto se volvió un Estado parroquial”

Para el líder evangélico, los dos partidos más grandes, el PLC y el FSLN, quieren la venia de la Iglesia Católica. Parece --y lo digo como Guillermo Ayala-- que la Iglesia Católica está detrás del poder.

Lo triste de todo esto también es que saquen de tu salario, un recurso para determinado tipo de celebración, denunció el reverendo Ayala. “Muchos evangélicos han sido presionados en los diferentes poderes del Estado, y han sido obligados a dar una cuota de su salario para esta celebración.

“Me parece que esto es para congraciarse, no olvidemos que hay una fuerte relación entre la Iglesia Católica y el Estado. Esto ya es un Estado parroquial. Algunos dirán que por dar estas declaraciones habrá un resentimiento en la Iglesia Evangélica, pero nosotros no pedimos espacio en ninguna parte para estar en la palestra y llevar un nivel de vida mejor. Los verdaderos líderes no piden espacio ni en la alcaldía ni al gobierno ni a nadie”.

Mauricio Fonseca, Presidente de la Alianza Evangélica de Nicaragua, expresó su desacuerdo de ver al jefe de Estado en labores religiosas cuando no le corresponde, si la Constitución dice que es el presidente de todos los nicaragüenses.

Si él demanda respeto de los evangélicos a las celebraciones de los católicos, el respeto debe ser recíproco, dijo. En León se solicitó permiso y se autorizó, por la alcaldía y la Policía, una cruzada cerca de la Catedral, y por una queja del obispo, fue mandada a cancelar.

Asimismo, dijo que la situación ahora se agrava cuando se ocupa dinero del Estado para apoyar un acto religioso. “Hoy somos el 35% de la población que podemos decidir en un momento crítico y poner a hombres y mujeres temerosos de Dios. El presidente necesita del Señor, y clamamos por él”.

El pastor Fonseca apuntó que el rol del presidente no es el de decir que los evangélicos respeten a una determinada creencia, porque de todos modos así lo hacemos, sino que su papel como jefe del gobierno --y ahí deben asesorarlo mejor los que le rodean-- es evitar que se siga deteriorando la economía, que se preocupe por el incremento del Sida en Nicaragua. Debe atender a los hermanos del Nemagón a quienes no se les ha resuelto su problema.

A mí, como líder, me preocupa la situación limítrofe con Costa Rica y Colombia, además el montón de hombres y mujeres metidos en las pandillas, y no se ve una salida, o el hecho de que el 47 por ciento de población vive con apenas dos dólares al día. Creo que hay cosas por las cuales debe preocuparse más un presidente. Nosotros tenemos nuestro rol y lo hacemos buscando cómo rescatar al ladrón, al hombre malo.