•   Caracas, Venezuela  |
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  • EFE

La capital venezolana fue sometida ayer a un clima de tensión política, la que se disparó después de que el dirigente opositor Leopoldo López se entregó a las autoridades judiciales, para dirimir su responsabilidad en los resultados de una espiral de protestas, que ya cuenta tres muertos y más de 60 heridos.

El jefe de Estado, Nicolás Maduro, también convocó a sus simpatizantes a manifestarse, y cada cual llamó a sus seguidores a resistir las expresiones adversas que mantienen a la ciudad sudamericana dividida.

Miles de opositores al presidente Maduro atendieron la invitación de López, quien aprovechó la marcha de ayer para hacer oficial su entrega.

La ciudad amaneció desde las primeras horas con un fuerte cerco policial que después fue levantado. Los trabajadores petroleros, por su lado, asistieron a una marcha en apoyo al presidente Maduro, la cual sirvió para la firma del contrato colectivo de la estatal Petróleos de Venezuela.

Un muerto, pero lejos de protestas

La crispación se mantuvo elevada en la ciudad ante la posibilidad de que los dos grupos se cruzaran, lo que no ocurrió, aunque el Gobierno reportó un fallecido en el este de Caracas por herida de bala. El incidente ocurrió fuera del perímetro de las manifestaciones.

Algunos momentos más tarde, la ministra de Comunicación de Venezuela, Delcy Rodríguez, indicó que la muerte ocurrió en Tocome de los Cortijos, y que no guardaba ninguna relación con las concentraciones políticas que ayer tuvieron lugar en la capital venezolana.

La ministra había informado en horas de la tarde del fallecimiento y de varios heridos, uno de ellos de gravedad, en un ataque de un grupo violento a una cooperativa. Rodríguez informó después en su cuenta de twitter, que el incidente no “guardaba relación con las manifestaciones”.

López y Maduro cruzan señalamientos

López, antes de entregarse se dirigió a los miles de seguidores para afirmar que será juzgado por una “justicia injusta” y “corrupta”, en un país donde “no hay separación de poderes”.

“Si mi encarcelamiento vale para el despertar de un pueblo, para que Venezuela despierte definitivamente y que la mayoría de los venezolanos que queremos cambio podamos construir ese cambio en paz y en democracia, entonces vale este encarcelamiento infame”, indicó, acusando a Maduro.

El mandatario venezolano reiteró, por su lado, que las manifestaciones responden a un plan concebido en Estados Unidos para derrocarlo. Señaló, en este sentido, que si hay algún sector de “la derecha” o de la oposición que quiera cambiar al presidente, debe esperar hasta 2016, cuando se cumple la mitad de su mandato, para convocar a un referendo revocatorio.

En el discurso ante los trabajadores petroleros, el presidente aseguró que López debe responder ante la Justicia por “sus llamados a la sedición (...) al desconocimiento de la Constitución”, y agradeció que la entrega del dirigente se produjo “como debía ser”, tras una manifestación opositora “hasta ahora pacífica”.

Tras una aparatosa salida en un vehículo blindado de la Guardia Nacional de la plaza donde se entregó, López fue llevado, según Maduro, por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, en automóvil, hacia un lugar de confinamiento. En horas de la tarde compareció en un tribunal que difirió hasta el miércoles la audiencia de presentación.

 

Reacciona Estados Unidos

Estados Unidos anunció ayer que estudia qué acciones tomará tras haber recibido la confirmación de la expulsión de tres de sus funcionarios consulares en Caracas.

“De conformidad con el artículo 9 de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas y el artículo 23 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, Estados Unidos está considerando qué acciones tomar”, agregó la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, en un comunicado.