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Desde la muerte de Osama Bin Laden, en 2011, Joaquín el “Chapo” Guzmán (Badiraguato, 1957) era el hombre más buscado del mundo. El capo mexicano era el líder del cártel de Sinaloa, una gigantesca organización narcotraficante que funciona como una transnacional: se dedica al cultivo, producción, tráfico y venta de marihuana, cocaína, heroína y metanfetamina.

En 2007 se desmanteló una base de operaciones del cártel de Sinaloa en Nicaragua, donde se descubrió una pista de aterrizaje de más de 1,500 metros de largo, se capturó a cuatro mexicanos, a dos guatemaltecos y a una veintena de nicaragüenses miembros de esa agrupación, en la llamada Operación Fénix.

En febrero de 2007, la jefa de la Policía de Nicaragua, primera comisionada Aminta Granera, reveló que en 2006 fue descubierto un plan del cártel de Sinaloa para intentar asesinarla.

La Policía nicaragüense dio otro golpe al cártel de Sinaloa en julio de 2011, al descubrir un buzón de armas en una bodega ubicada en el kilómetro 21 de la Carretera Panamericana Norte.

Las armas de guerra con abundantes municiones serían utilizadas por un comando del cártel de Sinaloa que intentaría rescatar a los capturados meses atrás en la Operación Fénix.

En octubre de 2013 fue capturado y deportado de El Salvador a Nicaragua el presunto narcotraficante nicaragüense Claudio Reynaldo Corea Espinoza, quien según las autoridades, era lugarteniente del capo mexicano, Joaquín el “Chapo” Guzmán.

Entre los más ricos

El tamaño del cártel situó a Guzmán como uno de los hombres más ricos del mundo en el listado de la revista Forbes. En su ramo, el tráfico de droga, el cártel de Sinaloa ha sido considerado como una de las empresas más eficaces del mundo, y el “Chapo” --un mote que en mexicano significa “bajito”-- era su CEO.

Las rutas de distribución del cártel de Sinaloa unen los campos de amapola de Afganistán con las calles de Chicago. Sus cultivos de siembra en México cubren al menos 60,000 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente al territorio de Costa Rica, según un artículo publicado en The Economist. Controla el 45% de la droga que pasa por el país e introduce una cuarta parte del total de narcóticos que se consume en EE.UU.

Guzmán, un hombre robusto que mide cerca de 1.72 metros, según Interpol, nació en una familia de campesinos pobres en un pequeño pueblo de Sinaloa, al oeste de México. Estudió hasta sexto de primaria y huyó de su casa cuando aún era un adolescente.

De agricultor a narco

Guzmán se ganó la vida como agricultor, hasta que en 1980 se unió a las filas del desaparecido cártel de Guadalajara, controlado por Miguel Ángel Félix Gallardo, el Padrino, capturado en 1989.

En sus primeros años se dedicó a hacer contactos con los narcotraficantes colombianos en Medellín y Barranquilla para el transporte de cocaína hacia Estados Unidos, el mayor consumidor del mundo.

El capo fue detenido en Guatemala en 1993 en una operación conducida por las autoridades mexicanas. En su declaración frente al juez afirmó que se dedicaba a la agricultura, y que ganaba unos US$6,000 al mes. Estuvo preso siete años. Se fugó en enero de 2001, a los pocos días de iniciado el Gobierno de Vicente Fox Quesada (2000-2006), de la cárcel de Puente Grande, en Jalisco, dicen que escondido en un carrito de lavandería.

“Es un hombre muy inteligente”, describe un funcionario mexicano. “Es un hombre de negocios”. El periodista Malcolm Beith, autor de The Last Narco: Inside the hunt for El Chapo (El último narco, en el interior de la cacería por El Chapo), afirma que la principal diferencia entre el “Chapo” y su principal socio, Ismael el Mayo Zambada, con el colombiano Pablo Escobar, el poderoso líder del cártel de Medellín, es que los mexicanos “no quieren tomar el poder político”, y manejan su negocio con la frialdad de un empresario.

70 mil muertos

El “Chapo” y sus excolaboradores han protagonizado la sangrienta pelea entre cárteles mexicanos, que en los últimos 10 años ha causado una espiral de violencia que se ha cobrado al menos 70,000 vidas.

Su ruptura con el cártel de los Beltrán Leyva --otrora sus aliados-- y Édgar Valdez la Barbie, uno de sus exsicarios, propició una batalla por territorios (“control de plazas”, en el argot criminal) que sumió a un estado de sitio de facto a ciudades enteras.

Las leyendas

Las leyendas alrededor del “Chapo” Guzmán han florecido en los 13 años transcurridos entre su fuga y su captura el sábado. Cuentan en Sinaloa que era común que el capo apareciera en lujosos restaurantes y que, al tiempo que sus guardaespaldas requisaban los móviles de los comensales, ordenaba que se pagara la cuenta de todos los presentes.

Hay quien añade que hasta les invitaba una copa de coñac. Ha tenido al menos nueve hijos con tres mujeres. La más joven, Emma Coronel, una exreina de belleza de 24 años, dio a luz a mellizos en un hospital de Los Ángeles en 2011.