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Sus manos, que antes blandieron armas blancas para atacar o robar, ahora las usan para asir pinceles y escribir cuentos, y tanto sus cuadros como sus relatos forman parte de una exposición itinerante en la que son acompañados por la vida y obra de una niña judía en la Alemania nazi, Ana Frank.

Uno de los objetivos de esta exposición, que concluyó ayer en la galería nacional “Rodrigo Peñalba”, del Palacio de la Cultura, y abrirá sus puertas próximamente en Granada, es dar a conocer la tragedia del Holocausto desde la perspectiva personal de Ana Frank y divulgar la obra artística y literaria de los jóvenes ex pandilleros que ahora integran el movimiento “Jóvenes por la Paz”, cuyas historias de vida son un reflejo de su lucha por abandonar la violencia y las drogas, así como las secuelas de la violencia intrafamiliar.

Lilliam Sacasa, coordinadora del proyecto, señaló que las obras expuestas pertenecen a 40 jóvenes ex miembros de pandillas que durante tres meses recibieron capacitaciones en pintura y narración.

“El proyecto Ana Frank consta de dos etapas, la elaboración de las obras y sus testimonios de vida, así como la exposición, es un espacio de reflexión sobre la violencia en el que han participado más de dos mil visitantes, tuvo muy buena acogida y esperamos que sea igual de bien recibida en Granada, Estelí, Matagalpa y León”, expresó Sacasa.


En tres partes
La exposición consta de tres partes, en la cual los jóvenes sirven de guía, la primera es de las obras pictóricas de los jóvenes nicaragüenses en las que plasmaron sus sentimientos respecto de las drogas, la violencia y la discriminación de la que fueron sujetos por su condición anterior.

La segunda parte es la exposición de la biografía y pensamientos de Ana Frank mientras se encontraba escondida con su familia, y la tercera parte es de reflexión, después de ver un video sobre el proyecto Ana Frank: Una historia vigente, los observadores de la exposición pueden compartir sus experiencias en las que han sido víctimas o generadores de violencia.

“La intención de esta exposición no es sólo recorrerla, es promover una cultura de paz aceptando a los demás sin importar las diferencias, un asunto que continúa vigente”, dijo Sacasa.

La exposición fue un esfuerzo del Centro de Prevención de la Violencia (Ceprev) y la Fundación Ana Frank de Holanda.