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A las 8:55 p.m. de ayer, el cardenal Leopoldo Brenes Solórzano puso pie en la manga que conectaba el avión con la terminal aérea de la capital. Afuera, una muchedumbre seguía a través de la radio el minuto a minuto que antecedió su retorno al país, tras ser elevado a Príncipe de la Iglesia católica, por el papa Francisco el pasado 22 de febrero.

Las primeras palabras del nuevo purpurado fueron para expresar un extendido agradecimiento a Dios, a los miembros de la Conferencia Episcopal, al pueblo católico, y al mandatario Daniel Ortega y a su esposa Rosario Murillo, que minutos antes lo recibieron en la Sala de Protocolo del aeropuerto.

El líder de la Iglesia católica intercambió impresiones con el mandatario nicaragüense, minutos antes de dejar la terminar aérea. El presidente le preguntó sobre el cansancio del viaje, al mismo tiempo que le anunció que lo recibía en nombre del pueblo de Nicaragua.

“Usted hizo el milagro de resucitarme porque decían que estaba muerto”, expresó Ortega, al saludar al cardenal Brenes. “La resurrección de Daniel”, le agregó Murillo sobre el mismo tema, a lo que el cardenal aseguró que él lo miraba muy saludable y que le agradecía la cortesía de haberlo llegado a recibir.

Al presidente Ortega no se le veía en público desde el 19 de febrero, lo que generó una serie de especulaciones sobre su estado de salud.

El cardenal fue recibido también por el nuncio apostólico Fortunatus Nwachukwu y por el cardenal Miguel Obando y Bravo. “Quiero dar gracias a Dios, a nuestra Madre la Santísima Virgen María, al papa Francisco iluminado por el Espíritu Santo, para llamarme a este servicio dentro del Colegio Cardenalicio, unirme a esta familia el Colegio Cardenalicio”, expresó el nuevo cardenal.

“Aquí está su pastor”

El cardenal Brenes habló para los medios de prensa. “Aquí está su pastor”, respondió, cuando le preguntaron qué mensaje quería enviar a quienes lo esperaban desde horas muy tempranas para celebrar su retorno.

Brenes recordó que una noche, hace 28 años y nueve meses, también regresó convertido en cardenal, Su Eminencia Reverendísima, el cardenal Miguel Obando y Bravo. Brenes también manifestó que el papa Francisco, con quien compartió casa, está “bien informado” de la situación en Nicaragua, y aseguró que no es posible que el Sumo Pontífice visite el país en los próximos dos años ya que está “muy ocupado”.

Por otro lado, manifestó que ahora “soy el arzobispo de todos los católicos de Nicaragua, a quienes llevo en el corazón, y mi misión siempre será llevarles la palabra de Dios”.

Júbilo en calles de Managua

Centenares de católicos nicaragüense celebraron jubilosamente en la afueras del aeropuerto de Managua y en el recorrido de la caravana, la llegada del purpurado, enarbolando pancartas, banderines con los colores de la Iglesia --amarillo y blanco-- y la bandera de Nicaragua, animados por una banda filarmónica.

Una vez terminado el acto oficial, el cardenal Brenes abordó el cardenal-móvil, un viejo jeep Willys de 1940, el cual fue arreglado por un mecánico para la ocasión. Se enrumbó sobre la Carretera Norte hacia el paso a desnivel Portezuelo, girando hacia el sur hasta la rotonda La Virgen.

El padre José Luis Montoya Martínez, cura párroco de la iglesia San José Obrero, de la Colonia Primero de Mayo, relató que hace tiempo, a “Polito” un feligrés matagalpino le regaló el jeep y él lo había conservado. Desde su nombramiento dos mecánicos trabajaron sin descanso por más de 20 días para que el “cardenal-móvil” estuviera listo para el arribo de Su Eminencia ayer.

El recorrido pasó por la iglesia Pío X, en Bello Horizonte, de la que fue párroco, luego por la Pista Larreynaga, por el Puente El Edén, por los semáforos de El Dorado y por la Rotonda Cristo Rey, hasta finalizar el recorrido en la Catedral Metropolitana de Managua Inmaculada Concepción de María, donde el cardenal Brenes celebrará un tedeum y la bendición del Santísimo a los presentes.