Jorge Eduardo Arellano
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El gobierno de Rusia brindará asistencia técnica y humanitaria a Nicaragua para desminar varias regiones rurales del norte y centro del país, remanentes de la guerra civil de los años ochenta, informó en Moscú el canciller ruso Serguei Lavrov.

Según despachos noticiosos desde el Kremlin, la Federación Rusa, por medio de Lavrov, hizo su anuncio al canciller nicaragüense Samuel Santos López, quien se encuentra de gira diplomática por Rusia y Bielorrusia.

Nicaragua fue el escenario de una violenta guerra civil entre 1979 y 1990. El izquierdista Ejército Popular Sandinista del gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), financiado por Rusia y los países del Bloque Socialista, se enfrentaba a los rebeldes Contras, organizados y financiados por Estados Unidos

Herencia de Guerra Fría
Durante esa guerra, el Ejército instaló 135 mil minas, y cerca de 70 mil se calcula que fueron sembradas por rebeldes, cerca de 70 mil artefactos de manufactura rusa, china, americana, israelita y de otros países, en la frontera de Nicaragua con Honduras y Costa Rica, así como en el centro del país, de acuerdo a datos oficiales del Programa de Desminado del Ministerio de Defensa de Nicaragua.

Pocos años después de la guerra, en 1992, el país inició, con ayuda internacional, un programa nacional de desminado que pretendía declarar al país libre de minas hacia 2007, pero la falta de recursos económicos ha impedido concluir este proyecto y a menudo se registran accidentes con pérdidas de vidas, añadieron los cancilleres de ambos países durante el anuncio.

En febrero del corriente año, fuentes militares de Nicaragua y funcionarios de la Organización de Estados Americanos (OEA) advirtieron que decenas de campos minados todavía están activos en este país.


Ecos de guerra
Fuentes del Programa de Asistencia al Desminado en Centroamérica de la OEA, informó en febrero que se descubrieron 51 campos minados en la zona fronteriza con Honduras, un área donde viven alrededor de 24 mil campesinos, cerca de antiguos escenarios de guerra y campamentos de Contras.

Entre 1979 y 1990 en esta guerra civil murieron 50,000 personas, 500 mil fueron desplazadas de sus hogares y alrededor de otras 50,000 resultaron lisiadas, según datos oficiales.

En los últimos cinco años, denuncias de campesinos de los departamentos Jinotega y Nueva Segovia, fronterizos con Honduras, así como de Matagalpa, alertaron a las autoridades militares sobre explosiones en esas zonas montañosas.

Una investigación del Ejército identificó ocho municipios, con una población de más de 24,000 personas en riesgo, en un radio de cinco kilómetros de las zonas sembradas con explosivos. El Ejército de Nicaragua tiene planeado destruir entre 2008 y 2009 los 51 campos minados remanentes de la guerra civil, siempre y cuando consiga un financiamiento de cinco millones de dólares.


Gracias a Osetia
Los militares calculan que hay alrededor de 17,000 minas. La intención es destruir 7,600 este año y las restantes en 2009. Se desconoce el monto de la cooperación rusa en ese sentido.

Datos del Ejército indican que desde el comienzo de las operaciones de limpieza se habían destruido 157,972 minas antipersonales hasta febrero de 2008.

El canciller ruso informó que las conversaciones con Santos López se refirieron a la cooperación en ramas de la economía como la pesca y la agricultura, así como en la educación y la cultura entre ambas naciones, en un nuevo contexto de cooperación alimentado por el agradecimiento de la Federación a los líderes nicaragüenses, por su reconocimiento a la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, de su país matriz Georgia.