•   Siuna, RAAN  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

“Aún pienso por qué ese hombre me hizo esto, yo he llorado día y noche”, comenta Lidia Martínez, una joven de 22 años, que cuando tenía 16 fue brutalmente macheteada por su expareja, lo que dejó secuelas en su cuerpo y en su alma.

Es de piel clara, de cabello negro y de poco hablar. Tiene una cicatriz en el lado derecho de la cabeza que parece conectarse con otra que le cubre parte de la espalda.

Con un pañuelo rojo cubre el muñón de la mano derecha amputada, mientras mueve de un lado a otro la izquierda, tratando de ocultar el único dedo que tiene: el pulgar.

“Fue de noche, pasé un año sin poder caminar ni hablar, cuando entré en razón ya estaba en un hospital de Managua”, recuerda. “Aún en las noches no puedo dormir”, comenta.

Mujeres reciben ayuda

Ella sobrevivió al ataque milagrosamente, porque todo ocurrió en El Guayabo (Cooperna, una comunidad de Siuna), en el Caribe norte, que queda a 6 horas de la carretera. Cuando le dieron de alta, regresó a su casa. “La gente me decía: ´buscate un hombre que te cuide´, pero yo les decía, que no quería eso”, añade.

Tras la agresión vivió un año con su madre, luego con su abuela, pero aparentemente ambas se aburrieron de cuidarla y la abandonaron; sin embargo, hoy está en Siuna con un grupo de mujeres que reciben ayuda en el Centro Psicosocial para víctimas de violencia, el que fue inaugurado el Día Internacional de la Mujer.

Reyna Flores, coordinadora del Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos (Cedhca) y presidenta de la Comisión de la Mujer, Niñez, Adolescencia y Discapacidad del municipio de Siuna, explicó que el centro había sido una necesidad para las mujeres víctimas de violencia, quienes ahora puedan llegar y permanecer ahí para recibir atención de calidad.

“Este 8 de marzo para las mujeres marca una historia muy grande de cara a la reivindicación de los derechos, porque define una necesidad, y sus propuestas y demandas están siendo atendidas como corresponde”, refirió Flores.

Según Flores, los datos de violencia aún son alarmantes, pero hay pasividad de esta temática.

“La Ley 779 solo fue un timbrazo de alegría, pero ha quedado ahí, con una lentitud para la solución de estos casos; seguimos sintiendo que hace falta el complemento mayor, que es disposición y voluntad para acelerar respuestas y una justicia verdadera”, añadió.

El Centro Psicosocial brinda atención psicológica a las víctimas de violencia y dará terapias de familia, asesoría legal y acompañamiento completo. Para eso, cuentan con el apoyo de estudiantes de la Universidad DU, con sede en Carolina del Norte. En la rehabilitación del centro se invirtieron US$14,000.

El comisionado mayor Otilio Duarte, jefe de la Policía Nacional en el “Triángulo Minero”, Prinzapolka y Mulukukú, dijo que la violencia deriva de la convivencia en la familia; sin embargo, destacó que han dado respuestas al esclarecimiento de los casos, y los agresores han sido puestos tras las rejas.

El jefe policial apuntó que la mayoría de denuncias que la delegación recibe se originan en el núcleo familiar, y “eso se debe trabajar para erradicarlo desde la familia”.