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Un hombre muy alto, vestido con un traje de color anaranjado, con lentes gigantescos, espesa barba y zapatos grandes, irrumpió en el Centro de Convenciones Crowne Plaza, con un balón de fútbol en la mano derecha y una copa dorada en la otra mano.

Su nombre: Ben Okaud, un holandés de 52 años que radica en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos. Él trabaja desde hace 30 años con niños con discapacidad. Cada semana recibe a alrededor de 60 a 80 niños con los que interactúa, y asiste.

“Me prometí hace cuatro años, cuando mi equipo en el Mundial --Holanda-- perdió ante España, que iba a asistir al siguiente Mundial, y ahora que es en Brasil ahorré dinero y voy rumbo a Brasil, vengo manejando mi carro y recorriendo todos los países latinoamericanos, y también visitando centros que trabajan con niños con discapacidad”, dijo Okaud.

Su traje color naranja es honor a su equipo “La Naranja Mecánica” y su vehículo es un Chevrolet del año 1952, que tiene tatuadas docenas de firmas, de las personas que ha conocido en este largo viaje que emprendió hace algunos meses. Además de las firmas, ha colocado diferentes “souvenirs” de los países que ha visitado.

“Él está en el Teletón por coincidencia, inmediatamente que supo de la actividad me pidió traerlo, quería ver a los niños e interactuar, aportar con su energía y buena vibra a esta noble causa”, dijo Anayansy Guardado, amiga del holandés.

Balones y zapatos

Previo a su viaje, junto a algunos amigos realizaron una recolecta de zapatos para jugar fútbol, y balones, para ir entregándolos en el camino a niños de escasos recursos. Okaud seguirá hoy su camino a Brasil. Su próxima parada es Costa Rica, pero va muy contento porque pudo compartir con los niños del Teletón.