• |
  • |
  • END
Barack Obama hizo historia ayer martes al convertirse en el primer presidente negro de los Estados Unidos, con una sólida victoria sobre John McCain, tras ganar en Estados como Ohio, Iowa, Florida y Virginia, que se sabía definirían estos comicios, dando por consabida su victoria en New York y California con la mayor cantidad de delegados electorales.

Cuando se conoció que Obama había ganado las elecciones, un retumbo de júbilo estremeció desde África pasando por Asia, Europa y Estados Unidos, en medio de las lágrimas del reverendo negro Jesse Jackson.

El candidato demócrata asestó también otros dos golpes duros a John McCain al triunfar en Nueva Hampshire y Pensilvania, estados tradicionalmente demócratas que su rival intentó incorporar a las filas republicanas.

Pensilvania era considerado un botín particularmente codiciado, con sus 21 votos electorales. Hillary Rodhman Clinton había logrado una victoria holgada ante Obama en ese Estado en las internas demócratas, y McCain pensó que eso le abría una posibilidad.

McCain reconoce derrota
Poco después de las 11 de la noche, McCain reconoció su derrota.

“Tuve el honor de llamar al senador Obama para felicitarlo”, declaró McCain ante numerosos partidarios en Arizona. “Su éxito merece mi respeto, por su talento y su perseverancia”.

McCain dijo que admiraba la capacidad de Obama de generar esperanza en los sectores postergados de la sociedad.

“Me comprometo a hacer todo lo que esté a mi alcance” para superar los desafíos que enfrenta el país, expresó el candidato republicano.

Obama observó los primeros resultados en un hotel del centro de Chicago, y luego se fue a su casa a cenar con su familia, tras una agotadora campaña de 21 meses.

En otro sector de la ciudad, en el Grant Park, se concentró una multitud que esperaba celebrar su victoria en una noche inusualmente cálida. El triunfo en Pensilvania fue recibido con particular bullicio, ya que ese era el Estado demócrata al que McCain le había dedicado su mayor esfuerzo.

Los demócratas ganaban además 56 bancas en el Senado, con cuatro por decidir, lo que les garantiza una amplia mayoría en la Cámara Alta.

Joe Biden, compañero de fórmula de Obama, retuvo su banca senatorial en Delaware. Si logra la vicepresidencia, esa banca será ocupada por una figura seleccionada por el gobernador demócrata de Delaware.

Los demócratas John Kerry (Massachusetts), Frank Lautenberg (Nueva Jersey) y Richard Durbin (Illinois) conservaron sus bancas en el Senado, lo mismo que los republicanos Lamar Alexander (Tenesí) y Susan Collins (Maine).

La republicana Elizabeth Dole, no obstante, perdió su banca ante el demócrata Kay Hagan en Carolina del Norte.

Votación sin precedentes
Los estadounidenses formaron ayer martes largas filas para depositar su voto en las elecciones, en las que se pronostica una asistencia sin precedentes a las urnas, y las cuales podrían cambiar el rostro de una nación asediada por su peor crisis económica en casi 80 años y que mantiene tropas de ocupación en Irak y Afganistán.

Las entrevistas con los votantes indicaban que casi seis de cada 10 mujeres apoyaban a Obama, y que los hombres preferían al demócrata por un ligero margen. Poco más de la mitad de las mujeres blancas apoyaba a McCain, dándole una ligera ventaja en un grupo que respaldó en forma arrolladora al presidente George W. Bush en 2004.

De discípulo de Luther King a presidente de EU
El nuevo presidente ha caminado mucho para llegar a este punto. Cuando nació el 4 de agosto de 1961 en Hawai, de un padre negro de Kenia y una madre blanca de Kansas, los casamientos interraciales estaban prohibidos en numerosos Estados del Sur de la Unión (fueron legalizados por la Corte Suprema en 1967).

“¿Quién iba a creer que un negro de poco más de 40 años, llamado Barack Obama, resultaría el candidato del Partido Demócrata?”, se preguntó él mismo este verano luego de ganar las primarias ante la por mucho tiempo favorita Hillary Clinton, tras unas elecciones primarias intensamente disputadas.

El segundo nombre de Obama es Hussein y la derecha republicana no perdió ocasión de recordárselo en la campaña. Algunos también hicieron juegos de palabra entre Obama y Osama (Bin Laden), nombre del líder de la red terrorista Al-Qaida. Fue en vano
Barack saltó de la sombras una tarde de julio de 2004. Entonces era un casi desconocido legislador estatal de Chicago (Illinois, norte) cuando dio un discurso en la convención demócrata.

Millones de estadounidenses se vieron reflejados en este hombre delgado, que pidió el voto por el entonces candidato John Kerry y, sobre todo, para promover la reconciliación de los estadounidenses dejando de lado las diferencias partidarias, raciales, de edad y de sexo.

Obama pretende ser el presidente de esta reconciliación. Reivindica el legado de dos héroes, el de Martin Luther King, emblema de la lucha por los derechos civiles, y de John Kennedy, paradigma de la juventud y de la seducción.

Tras su paso por la Universidad de Columbia rechazó un puesto en el mundo de las finanzas y prefirió un cargo como trabajador social en los barrios marginales de Chicago. Luego estudió en Harvard, uno de los sitios donde se prepara la elite de Estados Unidos. Resultó ser el primer negro nombrado redactor en jefe de la prestigiosa revista de derecho de Harvard en 1991.

De vuelta en Chicago como abogado trabajó en un estudio donde conoció a quien sería su mujer, Michelle, una abogada diplomada en Princeton y en Harvard.

Después de un fallido intento en 2000, Obama resultó elegido senador de Estados Unidos (representando a Illinois) en noviembre de 2004.