Jorge Eduardo Arellano
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El País / Madrid
Denunciar a un presunto acosador sexual en Argelia conlleva riesgos para las pocas mujeres que se atreven a dar ese paso. Dos empleadas del Banco de Argelia pusieron una denuncia contra su jefe directo y a continuación una de ellas, Nassera Merrah, relató en marzo la pesadilla que padecía en el diario independiente Djazair News.

Aún así, éste se dio por aludido y demandó a Merrah y a la otra empleada por difamarle. Pidió un millón de dinares (11,555 euros) de indemnización a cada una, pero el fiscal rebajó la cantidad a 457 euros y a dos meses de cárcel. El tribunal de Argel accedió en su sentencia a la petición de la Fiscalía aunque las empleadas no deberán ingresar en prisión.

El veredicto ha conmocionado a la sociedad civil argelina. “Va a tener consecuencias dramáticas”, prevé, por ejemplo, en un comunicado la Red Wasila, una asociación feminista. “¿Quién va a atreverse ahora a denunciar esta vulneración intolerable de la dignidad de las mujeres?”, se pregunta.