Ingrid Duarte
  •   Granada, Nicaragua  |
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Los granadinos se declaran “enfermos” de tanto ruido y como principales responsables ubican a quienes mediante perifoneo anuncian a decibeles ensordecedores, desde la defunción de un ciudadano hasta todo un sinnúmero de artículos de consumo.

Según las quejas ciudadanas, el molesto ambiente también lo crean conductores particulares con los cláxones de sus vehículos, con el “rugido” de sus motores y hasta los vendedores ambulantes que recorren las calles coloniales de La Gran Sultana.

La situación ya fue denunciada por la Comisión Ciudadana de Granada, porque de acuerdo con su secretario, Fernando López Gutiérrez, el excesivo ruido con el que comerciantes ofertan bienes y servicios sobrepasa los límites permitidos.

Dicha comisión, reactivada el año pasado, está buscando cómo incidir en la aplicación de leyes y ordenanzas creadas para la regulación de la contaminación acústica.

“Es un mal endémico. Ha habido innumerables quejas de familias que habitan en las calles El Caimito, La Sirena, La Libertad y La Calzada, porque no soportan el ruido durante el día y la noche, pero no ha habido respuesta”, mencionó.

En estas zonas del llamado Centro Histórico hay una alta concentración de restaurantes y bares frecuentados por turistas extranjeros y nacionales. Las calles Atravesada y El Comercio son otros focos de contaminación. Ahí predomina la publicidad bulliciosa de negocios que venden electrodomésticos, las empresas de equipos electrónicos, ferreterías, tiendas de vestuario y de abarrotes y ventas de CD que ponen la música a volúmenes elevados.

Daños

Como ciudadana afectada y como funcionaria pública, la concejala Margarita Molina Tenorio en reiteradas ocasiones ha planteado la situación ante el seno del Concejo Municipal. “Granada no puede continuar siendo víctima de la contaminación acústica si queremos que sea, algún día, declarada Patrimonio de la Humanidad”, dijo la funcionaria, al señalar que las altas vibraciones que provoca el sonido “no solo repercuten en la salud de las personas, sino también en la infraestructura de antiguas casas coloniales”.

 

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decibeles son los permitidos para los negocios que requieren el uso de sonido