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Buscando plata en los países vecinos

El nicaragüense Marciano López ya cumplió tres años de estar yendo a trabajar a El Salvador, en diferentes actividades agrícolas; y aunque considera que no es muy fácil conseguir un empleo en ese país, afirma que las oportunidades todavía son mejores que en Nicaragua.

“Yo voy principalmente al corte de la caña (de azúcar), donde, según el rendimiento y la destreza de uno, puede sacarse hasta tres tareas y cada una la pagan a 5 dólares, pero con 10 dólares que me gane al día, es mucho más que los 80 o 90 córdobas que me ofrecen aquí en mi tierra (Nicaragua)”, explica López, quien habita en la comarca El Cuje, municipio norteño de Totogalpa.

Como López, miles de nicaragüenses van a trabajar a los países vecinos: Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala.

“Yo prefiero ir a El Salvador porque es más cerca y sin muchos requisitos para llegar”, comenta López, refiriéndose a que los nicaragüenses pueden viajar al Norte de Centroamérica portando solo la cédula de identidad. En cambio, para ir al Sur de la región (Costa Rica y Panamá) requieren pasaporte y visa en el caso de Costa Rica.

POR US$8 AL DÍA

El salario es uno de los motivos principales que mueve a la mano de obra nicaragüense por el resto de Centroamérica, opinan sindicalistas consultados por El Nuevo Diario.

“La primera razón es que el salario en Nicaragua no es suficiente, al menos para comer dignamente, sino que lo mínimo que logran es para la sobrevivencia”, dice Alex Castillo, secretario de capacitación de la Asociación de Trabajadores del Campo, ATC.

Los trabajadores del sector agropecuario de Nicaragua reciben un salario mínimo mensual de C$2,566.89 (US$100), el más bajo de los sectores laborales del país. El de la industria manufacturera es de C$3,484.33 y el de la construcción los supera a todos con C$5,470.89.

Un factor reciente que ha estimulado la migración de jornaleros agrícolas nicaragüenses, sobre todo del Norte del país, es la crisis de la caficultura, cultivo afectado por la plaga de la roya y la disminución de los precios internacionales el año pasado. Este problema redujo el empleo temporal y permanente en las fincas, dice Castillo.

Benito Basilio, representante de la comunidad indígena de Telpaneca, afirma que los jornaleros de las plantaciones de café se están yendo en grupos a El Salvador, porque en ese país reciben una paga de US$8 (C$204) por día, por actividades como limpieza de café, pastoreo de ganado o recolección de granos básicos. En Nicaragua, por esas mismas labores, el salario oscila entre C$80 y C$100, menos de US$5.

Según la organización Acción contra el Hambre, el sector cafetalero de Nicaragua ha perdido unos 90,000 empleos temporales durante la cosecha 2013-2014, por los efectos de la roya. En tiempos normales, la producción de café de este país da trabajo a unas 300 mil personas.

EN PANAMÁ

María Elena Álvarez es originaria de Managua y trabaja como doméstica en Panamá. Explica que se fue debido a la situación económica. “No le da la bolsa a uno. Yo tenía dos muchachos en la universidad y ya no me daba” el dinero.

“Tengo cinco años de estar allá. Mando dinero para mis hijos y para la comida, porque soy madre soltera”, relata Álvarez.

 EN HONDURAS

Eduardo Centeno, originario de Condega, Estelí, viaja a Honduras desde hace tres años entre los meses de diciembre y febrero para recolectar café, porque le pagan mejor que en Nicaragua, según afirma.

Centeno y otros recolectores de café dicen que a finales de 2013 prefirieron ir a trabajar a fincas hondureñas, porque en el norte de Nicaragua les pagaban C$30 por lata de café cortado, sin ningún beneficio adicional, mientras los finqueros de Honduras les daban el equivalente a C$40 por lata, más alimentación, alojamiento y transporte.

El dirigente de la ATC, Alex Castillo, dice que durante la última cosecha de café (2013-2014) la mayoría de caficultores nicaragüenses optaron por pagar el salario mínimo establecido por ley para esa actividad, C$27 por lata, argumentando que la crisis les impedía ofrecer más.

Fue diferente en la cosecha anterior (2012-2013) cuando los sindicatos negociaron con algunos finqueros el pago de C$45 por cada lata de café cortado.

EN COSTA RICA

En Costa Rica, donde se estima que unos 100 mil nicaragüenses van por temporadas a realizar labores agrícolas, el salario mínimo promedio en el campo suele ser mayor o similar al salario de un empleado de oficina en Nicaragua, asegura el sindicalista Castillo.

Una recepcionista de oficina, con un título técnico o cursando estudios universitarios, puede ganar en Nicaragua C$8,000 mensual. En Costa Rica, un peón agrícola en labores livianas recibe un salario mínimo diario de US$16.89, equivalente a C$431 , por lo que en 30 días gana US$506.7, equivalente a unos C$13,000.

Miguel López, originario de Managua, tiene ocho años de trabajar en Costa Rica. Se fue “para reunir plata”, porque considera que “la plata es más fácil conseguirla allá que conseguirla aquí (Nicaragua)”.

“La paga es mejor, uno hace el esfuerzo por irse a aquel lado (Costa Rica) y mantenerse en aquel lado por buen tiempo, para hacer algunas mejoras en su casa y tratar de poner algún negocio aquí. Muchas veces se hace difícil conseguir la plata aquí, mientras que allá la paga es mejor”, comenta.

Lo atractivo

OFERTA • Costa Rica, a través de su Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, solicitó en los últimos meses de 2013 la contratación de 40,000 jornaleros extranjeros para la recolección de melón, caña de azúcar y café, de los cuales la mayoría serían nicaragüenses.

El departamento de Economía Agrícola de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN, señala en un estudio algunos motivos que empujan a trabajadores nicaragüenses a cruzar a Costa Rica.

Para los jornaleros nicas, un factor que les atrae en Costa Rica “es el salario y la necesidad que tiene, por ejemplo, la agricultura costarricense de reemplazar mano de obra, porque la gente en ese país ya no quiere trabajar en actividades forzosas, como cortar café, cortar piña, cortar banano… Evidentemente hay mejor salario y mejores condiciones allá que atraen a los nicaragüenses”, explica en la investigación de la UNAN el economista Mario López.