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En Nicaragua, 13 playas han sido identificadas como las de mayor cuido, debido al número de personas que han perecido en sus aguas, muchas de ellas por descuido. La Cruz Roja Nicaragüense espera que unos 3 millones de bañistas se desplacen buscando el fresco de las costas, principalmente, las del Pacífico. En 2013 el organismo de socorro da razón de 11 personas ahogadas en la temporada de mar,  durante la Semana Santa  y en los primeros meses de este año se han reportado tres fallecidos en  Pochomil. La causa: desafiar las aguas peligrosas.

Costas poco "pacíficas"

 

“Casi todas las playas del Pacífico de Nicaragua no tienen nada de pacíficas, son violentas”, afirma Juan Ramos, un funcionario de la Cruz Roja Nicaragüense, CRN, que se refiere al tema, previo a la Semana Santa.

El riesgo para los veraneantes, agrega, aumenta si no toman las precauciones. La Policía Nacional anunció que en este período de vacaciones, unas 3 millones de personas se desplazarán por todo el país, la mayoría rumbo a las playas, principalmente a las del Pacífico.

Rocas volcánicas

Esas playas se extienden a lo largo de la Fosa Mesoamericana y están al pie de una fila de rocas volcánicas que, según el geógrafo nicaragüense Eduardo Picado Juárez, datan de la Era Terciaria, hace 60 u 80 millones de años.

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“De allí que estas costas presenten pendientes muy pronunciadas y oleaje fuerte”, explica Picado, docente de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua.

Datos de la CRN indican que durante la temporada de playa de 2013, once personas fueron rescatadas sin vida, tres de ellas en las playas del Pacífico, incluidos dos hermanos, de 15 y 12 años, que se ahogaron en Pochomil, uno de los balnearios más concurridos por los nicaragüenses.

Los hermanos “fueron arrastrados por una enorme ola”, explicó Ramos.

En la playa Miramar también pereció otra persona que resultó arrastrada por una corriente marina.

La marea baja

El geógrafo sugiere a los visitantes de estas playas que tomen precauciones, en especial cuando está bajando la marea, porque las personas pueden ser “absorbidas” por el mar.

Las playas que él ha identificado como de mayor peligro son El Triángulo, en Pochomil; El Tránsito, El Velero, Casares, La Boquita, San Diego, Las Peñitas y Pasocaballos.

Esas costas son muy rocosas y allí convergen varias corrientes, añadió.

“El agua del estero choca con la del océano y esto provoca turbulencias y oleajes fuertes” que arrastran a los bañistas, precisó.

También sugiere cuidado al entrar a las aguas de Brito, Poneloya, Las Salinas, El Astillero y Chacocente, porque son costas muy cortas debido a la cordillera volcánica y a la erosión. Esto ha provocado que esas costas se eleven y tengan mayor profundidad.

“Los vientos y la posición de la luna también aumentan y cambian las corrientes y esto aumenta la peligrosidad”, advirtió Picado.

Remolino de Pochomil

Juan Ramos, el funcionario de la Cruz Roja, informa que en los primeros meses de 2014 ya se ha reportado la muerte de tres personas en las costas de Pochomil, y asegura que estos ahogamientos obedecen más a la imprudencia de los bañistas.

“La mayoría son personas que están bajo los efectos del alcohol, aunque no podemos negar la peligrosidad de El Triángulo de Pochomil, pues aquí se forma una especie de remolino del que cuesta salir, y así sucede con las corrientes de San Diego, Las Peñitas y Poneloya. Todas van en línea descendente, buscando el Golfo de Fonseca”, explicó.

Señaló que hay pasos peligrosos entre las playas de Tupilapa y Huehuete, donde se encuentran fisuras que, con la marea, no se miran.

“El problema es que las personas entran al agua y no se toman el tiempo de inspeccionar el lugar, luego son absorbidas por los flujos, por la fuerza de la marea cuando entra y sale”, dijo Ramos.

Las corrientes marinas

El experimentado salvavidas Walter Francisco Molina, voluntario activo de la Cruz Roja por más de 20 años, comentó que la principal medida es evitar nadar en contra de la corriente, y eso también aplica para nadadores con mucha experiencia.

“Cuando alguien es absorbido hacia el fondo por una de las corrientes, lo que tiene que tratar de hacer es nadar en forma lateral”, aconsejó.

Para Molina, lo ideal es no adentrarse en el mar, nunca perder el contacto con la arena y evitar flotar en aguas profundas, “porque corren el peligro de ser arrastrados por una corriente”.

¿Y si el veraneante no puede nadar? El comandante Julio Armando González, quien ha sido socorrista de la Cruz Roja por más de 30 años, sostuvo que muchas personas que saben nadar y tienen años de hacerlo, pueden ser sorprendidas por una fuerte ola o por una corriente marina.

“Los guardavidas son atletas que están preparados para entrar al agua y nadar kilómetros, son las personas que están expuestas a mayores riesgos en el mar, por eso su entrenamiento debe ser permanente”, expresó González.

En dependencia de las circunstancias del temporal, las olas y las corrientes, podrían entrar dos salvavidas y un boyero al rescate, “pero también pueden entrar otros compañeros para darle seguridad a la víctima y apartar a las personas que se aglomeran en el camino”, dijo el socorrista.

Menos riesgos

El geógrafo Eduardo Picado expuso que hay playas de regresión (se alejan de las costas) y de transgresión marítima (que se acercan tierra adentro).

“Hay olas que te chupan al interior del lecho marino y otras que te sacan, por eso es mejor encontrarse con las de transgresión, te arrastrarán a tierra”, indicó.

Consideró que Masachapa es una playa relativamente calma y segura, también San Juan del Sur, porque se trata de una bahía en forma de herradura donde el golpeteo de las olas no impacta directamente sobre la costa.

 

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