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Transcurría el año 2004. Kelly Ann Thomas, originaria de Massachusetts, se sintió muy disgustada por la forma en que el gobierno de su país manejaba los asuntos internacionales. George W. Bush acababa de ser reelecto presidente de Estados Unidos y ella tomó la decisión de abandonar esa nación. Diez años después la encontramos radicada en San Juan del Sur, junto a una de las playas más turísticas del Pacífico de Nicaragua.

Tiene 47 años, ha viajado por más de 35 países y afirma que solo estas tierras nicaragüenses han conquistado su corazón. Considera que aquí lo tiene todo: su vida, sus amigos, su casa, sus cinco gatos, su futuro. “Aquí es perfecto”, enfatiza.

Su obsesión son los libros, posee una biblioteca personal con una colección de más de 2,000 obras. Cuando tenía 26 años soñaba con tener su propia librería en la ciudad de Belmont, Massachusetts, y contaba con el capital inicial, pero tuvo problemas para adquirir el terreno.

En su primera visita a San Juan del Sur, en 2004, observó que en la localidad había muchos establecimientos comerciales, pero hacía falta un lugar para comprar libros y un cafetín para disfrutar de la lectura. Eso le daba la posibilidad de convertir su sueño en una realidad.

“Me fui a una tienda en Estados Unidos y compré más de US$1,000 en libros y vine a poner mi negocio”, relata.

Una escuela en mente

Gato Negro se encuentra en la calle principal de San Juan del Sur, es una librería con una compilación de más de 4,000 libros. Al lado está el cafetín donde sirven refrescos y alimentos orgánicos. No se permite el consumo de bebidas alcohólicas porque se trata de un lugar seguro que promueve un ambiente de conversación y lectura saludable.

Kelly, su propietaria, recuerda que durante sus estudios universitarios leyó y estudió mucho la historia de Nicaragua, sin imaginar que este país se convertiría en su hogar.

En los 10 años que tiene de residir en San Juan del Sur ha invertido más de US$20,000 en la librería café. La tienda emplea a nueve personas y su otro proyecto, a mediano plazo, es construir una escuela en Cárdenas para enseñar a las personas a vivir en armonía con la naturaleza.

Cárdenas es una comunidad junto a la costa sur del lago Cocibolca, a 57 kilómetros de San Juan del Sur.

“No veo mi vida en otro lugar que no sea este. Nicaragua es mi corazón, me gusta la temperatura, el mar, la vida simple”, comenta Kelly Thomas.

Argentinos aventureros

En una de las calles comerciales de San Juan del Sur se encuentra Simonsays, un establecimiento que ofrece batidos de frutas, cervezas y comida rápida. El lugar es pequeño, pero diario recibe a decenas de europeos y estadounidenses que llegan a comer y también a jugar.

Se trata de un bar temático, aquí los visitantes pueden recordar y recrear los juegos más populares de la niñez. Sus paredes tienen colores llamativos y fotografías en blanco y negro, ofreciendo al turista un pedacito de infancia.

Sus propietarios, los argentinos Emanuel Guzmán y Natalia Cabo, de 33 y 27 años respectivamente, llegaron al país como migrantes.

En 2010 compraron un boleto abierto por un año para viajar a diferentes partes del mundo, en busca de oportunidades. Luego de estar en Panamá arribaron a Costa Rica y empezaron a trabajar, pero al no contar con una visa laboral tuvieron que salir cada tres meses de ese país, yendo a San Juan del Sur, el lugar más cercano al cruzar a Nicaragua.

Natalia recuerda que cuando entraron a este puerto nicaragüense, la vista de la bahía los cautivó. “Nos encantó y su gente nos conquistó”, exclama. Emanuel dice que en aquel primer viaje observaron un local en renta, en su segunda visita el anuncio todavía estaba allí y de inmediato sintieron que ese espacio era para ellos.

“En el tercer viaje nos quedamos en Nicaragua, no teníamos claro qué haríamos, pero estábamos seguros de que nos iría muy bien”, comenta Emanuel.

Con US$5,000 en mano, el dinero que habían ahorrado en Costa Rica, alquilaron el local, compraron equipos y muebles y trabajaron en la decoración. Cuando emprendieron el negocio hacían todo entre los dos, pero a medida que llegaban más clientes tuvieron que emplear a cuatro personas.

Su proyecto más reciente es la ampliación del local. En el patio trasero trabajan en la creación de un jardín donde servirán alimentos y bebidas de Argentina. Vender comida rápida es solo una excusa porque “a nosotros nos gustaría mucho promover el arte en sus diferentes expresiones”, dice Natalia.

Cuando se les pregunta si piensan irse de Nicaragua, indican que su intención es seguir trabajando. “Nos enorgullece mucho ver que hay más negocios y jóvenes tratando de invertir. Estamos dejando nuestro futuro en San Juan del Sur”, explica Natalia.

Desde Italia con las recetas

Maurizio Cardinali, un chef italiano, se encontraba de vacaciones en Costa Rica. Ahí tenía su hotel y con una amiga se animó a visitar Nicaragua. Lo primero que conoció fue Managua, después Masaya y Granada. Su último destino estaba en una de las costas del Pacífico. Recuerda que el bus se detuvo en el malecón, vio la bahía y ahí nació la chispa, el amor por San Juan del Sur. Era el año 1998.

Cuatro años más tarde, Cardinali se radicó en Nicaragua e instaló una pizzería a la que puso por nombre San Juan, en homenaje al puerto que le recibía con los brazos abiertos. Empezó con poco personal, invirtió algo de dinero y su versión de la pizza tuvo bastante aceptación.

Ahora la pizzería emplea a 14 personas en temporada baja, ofrece el servicio delivery y hace meses abrió una sucursal en Managua.

“La inversión fue gradual año tras año, luego fui comprando y renovando equipos. He progresado y conmigo mis empleados, todos han mejorado su nivel de vida. Pienso que tengo un buen equipo de trabajo”, resalta Cardinali.

El italiano dice que estas playas son un paraíso que embruja al turista, y aclara que no se trata solo de una bahía bonita. “La gente es bien amable y acogedora, aquí lo tengo todo y me quedo hasta que Dios quiera darme vida”, manifiesta.

Cardinali concluye que este pueblo está a un nivel de personas muy alto, tiene mucho potencial y no le molesta que más italianos quieran invertir en la zona, porque la competencia dinamiza y desarrolla a la comunidad.

Patisson: “Encontré mi pasión”

Frente a la Pizzería San Juan, justo al otro lado de la calle, se encuentra Zen Yoga Studio, un espacio para la relajación. En el segundo piso tres mujeres y un hombre hacen yoga, ahí también esta Vanessa Patisson, de 35 años, la propietaria del local.

Patisson relata que hace 10 años vivía en Estados Unidos con su esposo, trabajaban como cualquier familia pero sentían que algo les faltaba y optaron por buscar un país que les ofreciera mejores oportunidades y les permitiera llevar una vida simple y tranquila.

“Llegamos a San Juan del Sur porque a mi esposo le gusta el surf, decidimos quedarnos por un tiempo y ahora este lugar se ha convertido en mi vida, mi familia. Aquí nacieron mis dos hijos y a ellos les encanta Nicaragua”, cuenta Vanessa.

Como instructora de yoga profesional dio clases privadas en este pueblo por varios años y recuerda que un día se preguntó: ¿Qué es lo que realmente quieres Vanessa? De inmediato sintió que su destino era abrir un estudio de yoga, el primero que tendría el puerto. “Tenía que ser yo, el momento había llegado”.

Con tres años de funcionar, Zen Yoga Studio recibe un promedio de 30 personas por día, la mayoría extranjeros que viven en la zona. Otros llegan de vacaciones y guardan un espacio para ejercitar el cuerpo y la mente.

“En este país encontré mi pasión, estamos muy contentos, tenemos muchos amigos, la gente nos recibió con los brazos abiertos. Antes el miedo estaba en todas partes, ahora ya no le tengo miedo al éxito”, recalca Patisson.

Afluencia

Cada año San Juan del Sur recibe a unas 21,000 personas que llegan en cruceros, y se estima que 20,000 turistas nacionales y extranjeros llegaron a estas playas durante la última semana de 2013 para despedir el año.

MAYORÍA

En esta ciudad puerto, las autoridades registran 68 hospedajes, entre hoteles, cabañas y hostales, 25 restaurantes y 18 bares, la mayoría de ellos administrados por extranjeros.