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Maura, Kenia, Maudel y Juan Chavarría son niños de 10, 9, 8 y 7 años, respectivamente. Cada mañana caminan una hora, con sus estómagos vacíos, para llegar a la escuela Santa Elena, ubicada en ASSA sector tres, municipio de Siuna, en la RAAN.

“Pasamos por un río, después por un cerro, todo bajo el sol; llegamos siempre con hambre y cansados, porque nos levantamos temprano para venir a tiempo… queremos aprender a leer", dijo Maura Chavarría, la encargada de llevar sanos y salvos a sus hermanos a la escuela.

Los Chavarría han asistido a la pequeña escuela desde que no prestaba las condiciones adecuadas. Sin embargo, la infraestructura de ese centro ha sido restaurada con el apoyo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, y Save The Children.

“Antes la escuelita era de madera, no teníamos dónde sentarnos y estudiábamos debajo de un árbol. Ahora la escuela es muy bonita porque tenemos mesas, sillas y está toda cerrada; ya no tenemos que taparnos con algo cuando llueve”, dijo Maura.

Mejoras

Claudia Liseth Mejía Flores, profesora fundadora del proyecto y quien trabajó por cinco años con Ipade, explicó que en ASSA sector tres no existía una escuela. Debido a eso muchos padres de familia gestionaban la construcción de un centro de estudios.

“Fue ahí que se hizo la gestión al Ipade. Cuando el proyecto comenzó estaba a cargo de 22 niños, la escuelita era de hojas, con forro de madera, el piso de tierra y los niños utilizaban tablitas para sentarse", recordó Mejía.

Señaló que desde que el Ipade y Save the Children iniciaron con el proyecto, capacitaron a educadores de las comunidades de Copawas y ASSA sector 3. En este último lugar, apoyaron a cuatro colectivos, porque no había acceso a una escuela digna ni a buena educación.

Cambios

La maestra manifestó que en la escuela remodelada se imparten clases desde preescolar hasta sexto grado.

“Aquí los niños más grandes no pierden la esperanza de aprender a leer, hacer cuentas y salir adelante”, dijo.

Explicó que los cambios realizados en el instituto, se hicieron con base en las necesidades de los niños.

La prioridad

Ninoska Moreno, coordinadora del Ipade en Siuna, explicó que efectuaron un diagnóstico socio-educativo en 69 comunidades y descubrieron que las principales necesidades en las zonas eran el agua y saneamiento, el acceso a la educación e infraestructura vial.

“Luego de todas las gestiones, la zona cuenta con una escuelita para los niños, algo que antes no existía, pues se impartían clases en lugares totalmente rústicos; ahora tienen lo necesario”, afirmó Moreno.

Los padres de familia, indicó Moreno, aportaron a la construcción con agua, piedrín, arena y mano de obra. Por su parte, el Ipade facilitó los otros materiales de construcción.

“En el caso de la escuela Santa Elena, los padres se involucraron y se comprometieron para seguir en el proceso escolar que beneficia a unos 32 niños", finalizó Moreno.

Escuela 2 de marzo

Otra escuela beneficiada con el proyecto de educación impulsado por Ipade y Save the Children fue el instituto 2 de Marzo, donde con dificultades se impartían clases a los menores desde preescolar hasta sexto grado.

Laura Alvarado Hernández, directora del centro, dijo que las deterioradas instalaciones mantenían la matrícula baja: “No teníamos tanque para almacenar agua, limpiar el centro o para que tomaran los niños. Esto generaba que las condiciones higiénicas no fueran óptimas”.

"Hoy en día el colegio es de cemento, las letrinas son completamente nuevas; tenemos un tanque para almacenar agua y limpiar el centro, además nos donaron filtros para que los menores consuman agua completamente potable", explicó Hernández.

Aumenta matrícula

En tanto, Brunilda Chavarría Herrera, profesora, externó que tras las mejoras en el centro aumentó la matrícula escolar a 267 estudiantes.

La Escuela Pedro Joaquín Chamorro también fue beneficiada con el proyecto del Ipade. Los problemas en ese centro iban desde la falta de letrinas hasta la necesidad de contar con filtros de agua para el consumo.

La directora del centro, Rita del Rosario Montoya Leal, comentó que la falta de letrinas y el poco acceso al agua dificultaban la higiene del centro.

“Las letrinas en mal estado obligaban a que los niños se fueran a sus viviendas a hacer sus necesidades, lo que podía ser un peligro para ellos… muchos viven un poco retirado, situación que era peligrosa por los vehículos que transitan", aseguró Montoya.

Por otro lado, en la Escuela Maura Clark, el Ipade y Save de Children, aparte de apoyar en infraestructura y construcción de letrinas, también se enfocaron en instalar un sistema de “Protección escolar”, que consiste en estudiar, monitorear y verificar a los estudiantes que reciben maltrato en el municipio.

Marbellí Raquel Picado Sosa, subdirectora de la Escuela Maura Clark, señaló que redactaron un código de protección para la niñez y la adolescencia. Al aplicarlo confirmaron que dos niños fueron abusados sexualmente. Tras la denuncia, se logró capturar a los culpables: un padrastro en el primer caso y un tío en el segundo.

 

12.5

millones de córdobas se han invertido desde 2011 en el proyecto educativo.

 

15

escuelas son beneficiadas con la iniciativa.

 

12

años tiene el Ipade ejecutando la iniciativa educativa en el Triángulo Minero.

 

En Siuna, la matrícula es de 28,623 estudiantes. Existen 830 docentes que garantizan la cobertura al 95 por ciento de la demanda escolar.