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Miles de católicos participan en el tradicional Vía Crucis penitencial del Viernes Santo que partió del Colegio Teresiano en Carretera a Masaya hacia la Catedral de Managua.

La solemne procesión es presidida por la venerada imagen de la Sangre de Cristo. En la primera estación, el arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes Solórzano pidió a los fieles católicos orar por aquellos que han sido afectados por los recientes terremotos y que mantienen en vilo a la población de la capital y ciudades aledañas.

Por otro lado, Brenes defendió el matrimonio como fuente de la unidad familiar. “Quienes critican el matrimonio es porque miran a los hijos como una carga y no quieren asumir compromisos”, subrayó el purpurado nicaragüense.

En la solemne procesión muchas personas avanzan de rodillas en el duro pavimento que ya se ha comenzado a calentar, otros lo hacen caminando descalzos y de espaldas con los ojos vendados.

Los padres, mientras tanto, traen a sus hijos vestidos de nazarenos, ángeles y en el caso de las niñas vestidas de forman similar a la de la Virgen de Dolores en pago por promesas hechas en honor a la venerada imagen de la Sangre de Cristo.

A lo largo del recorrido, en el que se recuerdan las catorce estaciones de la vía sacra en la que se conmemora el primer Viernes Santo de nuestra historia, los fieles además de meditar sobre cada una de las estaciones, entonan cantos penitenciales, rezan el Santo Rosario y una banda musical deja escuchar sus notas con música sacra.