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Doña Lidia del Socorro Montes no puede ocultar las lágrimas. Se le ve muy afectada. Ver caer su casa no fue cosa fácil. El terremoto del jueves 10 de abril que sacudió Nicaragua, cuya magnitud fue de 6.2 grados, le desplomó parte de la vivienda.

Ella es originaria de Nagarote, una de las zonas más afectadas por el sismo.

Son las 10 a.m. del Viernes Santo. La Alcaldía de la localidad declaró su casa inhabitable. La mañana está bien agitada, efectivos del Ejército de Nicaragua terminan de derrumbar su casa y ella, guardando cierta distancia y con los ojos rojos, ve caer 29 años de recuerdos.

Esfuerzo derrumbado

“Vi caer todo lo que viví. Tengo un hijo de esa edad, de 29 años, lo traje de dos meses aquí. Toda la lucha que hicimos para parar esta casa fue grande, y ver que de pronto se desbaratara en unos segundos (…) yo me ponía a pensar: ‘¿Cómo hago mi casa?’, ‘¿cómo la paro?’”, relata doña Lidia.

Recuerda que construyó la vivienda vendiendo quesillos con sus hijos, compró el solar y poco a poco realizó la construcción.

Según el último conteo de la comuna nagaroteña, en este municipio 320 viviendas deben ser demolidas. Una tarea que ha sido respaldada por el Estado Mayor de Defensa Civil, la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua y la Alcaldía de León.

Jorge Benedith forma parte de la unidad de rescate de Defensa Civil, y este Viernes Santo está al frente de la demolición de 15 viviendas.

Labores

“Estamos haciendo labores de apeo, principalmente de las paredes que han quedado cuarteadas para evitar, en el caso de que se den otras réplicas, lesiones a los dueños de las viviendas”, explica Benedith.

La Alcaldía de León envió camiones y volquetes para ayudar con la remoción de los escombros dejados por las demoliciones.

La casa de Blanca Estela Medrano también fue derribada este mismo día. Presentaba muchas fisuras y paredes a punto de caer.

Abandonar casas

“Cuando la demolían, ¡cómo caía cada pedazo!, por dentro yo sentía que me estaban desbaratando toda mi vida, 20 años. Prestando de banco en banco para ir invirtiendo, no es fácil”, narra Medrano.

Recuerda que el día del sismo regresaba de vender quesillos, y se disponía a descansar en una hamaca, cuando uno de sus hijos le dijo que estaba temblando. “Todos salimos corriendo a la calle, y en cuestión de segundos las paredes se reventaron por dentro y por fuera”, describe. El día del terremoto, después de un censo realizado por la Alcaldía, la orientación que le dieron a Blanca Medrano fue abandonar la casa para su posterior demolición. Actualmente se encuentra “durmiendo” con sus tres hijos en la antigua Estación del Ferrocarril, uno de los dos albergues habilitados por la Alcaldía local.

Reconstrucción

En el Estadio Municipal de Nagarote se encuentran parte de los materiales de construcción que serán utilizados para la reconstrucción de las viviendas demolidas.

La Alcaldía de ese municipio anunció que la edificación de las viviendas iniciará cuando disminuya la actividad sísmica en el país.