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Durante la tradicional ceremonia de la Lavada de la Plata, los obispos del país, a través de un mensaje de Navidad y Año Nuevo leído en la Basílica Menor de El Viejo, Chinandega, manifestaron su preocupación por la crisis institucional que ha surgido en torno a la instalación de los Consejos de Participación Ciudadana (CPC).

Tales instancias partidarias, a criterio de los prelados, causan inquietud en la población debido a las consecuencias económicas que podrían acarrear por parte de la política internacional.

El Secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y Obispo de Juigalpa, monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, leyó a nombre de los obispos un mensaje que señala “la inestabilidad en el cambio frecuente del personal estatal, la poca tolerancia en algunas instancias gubernamentales y en los partidos políticos para aceptar críticas y posturas distintas, el lenguaje duro utilizado contra quienes desisten de un partido, la intranquilidad de nuestro pueblo por la demora en el cumplimiento de promesas”.

Justicia les preocupa

Aunque dan gracias al Señor por quienes hacen el esfuerzo de consolidar la justicia, los prelados se mostraron preocupados por el ambiente de desconfianza en la sociedad en torno al Poder Judicial por algunos casos públicos, donde se ha dado espacio a la duda por los giros bruscos y posible manipulación partidaria.

Los obispos del país agradecieron el esfuerzo de los campesinos por hacer producir la tierra, el trabajo de los comerciantes para vender sus productos en los mercados, la tarea de quienes procesan los mismos y los ideales de quienes quieren erradicar el hambre en nuestra nación.

Sin embargo, se mostraron intranquilos por el incremento de los precios de los alimentos básicos, la crisis energética, el alza del combustible, la poca oportunidad de empleo estable y los endeudamientos.

“Damos gracias al Señor por la escucha que se ha dado al sector social preocupado por el medio ambiente, el cuidado de los bosques, la descontaminación de los ríos, lagos y lagunas; pero nos angustia que gran parte de nuestra población carezca de agua potable buena parte del año, y que en algunos lugares de Nicaragua ingieran agua contaminada por arsénico”, manifestaron los jerarcas.

Agradecieron la sensibilidad en torno al tema de la migración, las remesas llegadas al país provenientes de nicaragüenses que laboran en otras naciones, sostén de sus familias. No obstante, se manifestaron preocupados por la emigración forzada debido al alto índice de pobreza, incertidumbre del futuro del país, insatisfacción de las necesidades básicas, asimetría en los salarios, el descenso en la inversión privada y la falta de oportunidad laboral.

También se mostraron preocupados por el alto índice de muertos en accidentes de tránsito, y reconocieron el trabajo eficaz para el controlar el tráfico de estupefacientes.

Políticos ausentes en Lavada de la Plata

Este año, los dirigentes políticos no asistieron a la Lavada de la Plata. Estuvieron ausentes el diputado Eduardo Montealegre, y el ex candidato a vicepresidente por el PLC, José Antonio Alvarado, que todos los años llegaban a esta tradición. También faltaron “El hermano” (evangélico) Arnoldo Alemán, su esposa María Fernanda, y el matrimonio presidencial Ortega-Murillo.
El nuncio apostólico Jean Paul Gobel se despidió de Nicaragua leyendo una de las sagradas escrituras durante la misa concelebrada por los obispos, a la que asistieron miles de fieles de todo el país para celebrar los 25 años de la consagración al Corazón Inmaculado de María.

Los católicos renovaron esa promesa a la madre de Dios, exhortando a los gobernantes a buscar con sinceridad y promover la construcción de la verdadera paz apoyados en la verdad, la justicia, el amor y la libertad.

El Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes Solórzano, leyó el mensaje de renovación de la consagración de Nicaragua al inmaculado corazón de María, encomendando a los jóvenes para que sean generosos, firmes y valientes, capaces de vencer el mal a fuerza del bien.

Amor a la Virgen María

Con oraciones, cánticos, aplausos y la lavada (limpieza) de la plata, que conforma el Tesoro de la Virgen María o del Trono, católicos de todo el país patentizaron su amor a la Patrona de Nicaragua, cuya Gritería se realiza hoy.

Todos los 6 de diciembre desde hace 20 años, la viejana Juana Salinas reparte refresco de cebada a miles de feligreses, por favores recibidos de parte de la Virgen María.

Por su parte, Melania Andino, originaria del barrio San José, de El Viejo, desde hace 40 años reparte 300 vasos de sabroso tiste, como promesa a varios milagros concedidos por la Virgen del Trono, la Inmaculada Concepción de María.

La anciana Julia Josefa Padilla Palma, oriunda de Chinandega, se mostró contenta por la enorme cantidad de fieles que asistieron a la Lavada de la Plata, lo cual demuestra el cariño y la devoción a la madre de Dios.

Efraín Rojas llegó desde Los Ángeles, California, acompañado por su hija que habita en Residencial Las Brisas de Managua. Ella expresó que arriba todos los 6 de diciembre a la Basílica Menor de El Viejo acompañada por su familia, y se mostró contenta porque este año no asistieron personajes políticos a la ceremonia católica.