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  • AFP

Varios países de América Latina, la región con el mayor número de católicos del mundo, celebraron con vigilias y misas masivas la canonización este domingo de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII para honrar con devoción a los nuevos santos.

"Ahora podemos decir: San Juan XXIII y San Juan Pablo II, rueguen por nosotros", dijo con énfasis en su homilía el arzobispo de la capital argentina, Mario Poli, a quien Jorge Bergoglio designó como su reemplazo cuando fue nombrado sumo pontífice en 2013.

Antes de la misa, que fue acompañada por unos 400 fieles -entre ellos unos 50 integrantes de la comunidad polaca con sus multicolores trajes típicos-, la canonización fue transmitida por pantalla gigante en una plazoleta de Buenos Aires.

"Juan XXIII fue el papa bueno y a Juan Pablo lo pude ver con tremenda emoción en sus dos visitas a Buenos Aires", dijo a la AFP Alicia Álvarez, una artista plástica de 67 años que llevaba un cartel con fotos de los papas.

En Brasil, que con 130 millones de fieles es el país con más católicos del mundo, una pequeña iglesia del barrio pobre de Alagados, en Salvador de Bahia (noreste), fue la primera en adoptar el nombre "San Juan Pablo II".

La iglesia, inaugurada en 1980 por el papa polaco durante la primera de las tres visitas que realizó a Brasil, se llama ahora "Notre Dame de los Alagados y de San Juan Pablo II".

Los fieles de Alagados se levantaron temprano para ver por televisión la ceremonia en la plaza San Pedro, encabezada por Francisco y en la que participó también el papa emérito Benedicto XVI.

"México, siempre fiel"

Por su parte, la Catedral Metropolitana de Ciudad de México recibió la noche del sábado a cientos de personas que celebraron las canonizaciones con una velada de oración, cánticos y alabanzas. El domingo, unas 10,000 personas acudieron a la Basílica de Guadalupe en la capital mexicana para una misa especial.

Agitando pequeñas banderas blancas y amarillas -los colores del Vaticano-, los feligreses festejaron la develación de una placa en honor a Wojtyla, con su famoso lema "México, siempre fiel". Juan Pablo II visitó el segundo país latinoamericano con más católicos en cinco ocasiones, ganándose la empatía de millones.

En San José de Costa Rica, unas 35,000 personas se congregaron la noche del sábado en el Estadio Nacional para acompañar en pantalla gigante la canonización.

El evento tuvo un especial significado pues el segundo milagro atribuido a Juan Pablo II fue la curación de una costarricense que tenía un aneurisma cerebral, quien participó de la ceremonia en el Vaticano.

Los feligreses portaban mantas para soportar el frío de la madrugada, y carteles con los retratos de los nuevos santos. Grupos musicales y coros participaron de la ceremonia, donde varias personas dieron testimonio de la intercesión de Juan Pablo II en sanaciones.

En Chile, una enorme estatua de Juan Pablo II fue inaugurada este domingo en Santiago en una ceremonia para celebrar su canonización, pero cuya instalación había sido rechazada cinco años atrás debido a su tamaño.

La plaza Juan Pablo II, ubicada en el barrio Bajos de Mena, uno de los más empobrecidos de Santiago, recibió finalmente la estatua de bronce de 13 metros de altura (7,5 m la figura y 6 m la base) en presencia de mil fieles llegados al lugar.

"Dos antorchas"

Centenares de salvadoreños también participaron el sábado en una procesión antes de una vigilia a la espera de la canonización.

"Juan XXIII y Juan Pablo II son dos antorchas que nos iluminan y que con su testimonio nos ayudan para que nosotros veamos a Jesús", exclamó el sacerdote Luis Ayala en una de las estaciones de la procesión, en el oeste de la capital salvadoreña.

"Qué tiempo más hermoso el que estamos viviendo. Es una nueva primavera de la Iglesia", exclamó por su parte el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, durante la misa dominical en la catedral capitalina.

El obispo afirmó que en El Salvador continúan esperando "otro acontecimiento maravilloso": la beatificación del arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980. La causa de Romero fue abierta en 1993 y, tras varios años de estancamiento, fue desbloqueada por Francisco en abril de 2013.

Los creyentes ecuatorianos, en tanto, se reunieran en la Catedral de Guayaquil (suroeste) para seguir la ceremonia por televisión. Además de las vigilias y misas, este domingo se realizó una procesión hacia el Santuario de la Divina Misericordia de la provincia de Guayas (suroeste).

El día de los cuatro papas

Muchos fieles colombianos madrugaron para seguir por televisión la ceremonia de canonización y muy temprano acudieron a las iglesias para orar.

"Fue una ceremonia muy hermosa, llena de paz y tranquilidad, además histórica porque había cuatro papas, Francisco, Benedicto XVI y la presencia celestial de Juan Pablo II y Juan XXIII", dijo a AFP Mariela Bermúdez, de 45 años, en el templo de La Porciúncula en Bogotá.

Nicaragüenses también celebraron canonización

Católicos nicaragüenses celebraron con misas y plegarias la doble canonización y recordaron la cercanía de Juan Pablo II con el país, que visito dos veces.

El arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes, presidió una misa de acción de gracias en la que presentó a los feligreses un lienzo de tela de la sotana de Juan Pablo II, que dijo le fue obsequiada tras la muerte del pontífice y constituye "una reliquia" que no muchos tendrán.

Uruguayos, bolivianos y peruanos también celebraron la canonización con misas especiales en sus catedrales y otras iglesias.

Con velas y fotografías de los nuevos santos, los feligreses se reunieron en la capilla San Pedro en el populoso distrito limeño de Villa El Salvador para asistir por televisión a la ceremonia.

En el poblado de Manchay, al este de Lima, hombres y mujeres cargaron en procesión una imagen de Juan Pablo II y asistieron luego a una acción litúrgica durante la madrugada.

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