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Personal del Hospital Materno Infantil “Mauricio Abdalah”, de la ciudad de Chinandega, solicitó a la Orden Superior de las Hermanas Josefinas ubicadas en el departamento de Carazo, la permanencia de cinco monjas que se desempeñan como enfermeras, y que desean continuar realizando su labor.

El centro asistencial fundado hace 148 años fue clausurado tras la alerta roja por los sismos, y sus 442 trabajadores fueron reubicados en el Hospital España, en el Centro de Salud de la colonia “Roberto González” una residencia del reparto Los Arcos.

Las religiosas quedaron en el vetusto edificio, por lo que una misión de la Orden Josefina se personó a conocer su situación, y pusieron como condición acondicionarles una vivienda para su posible permanencia en Chinandega.

Una de las religiosas, sor Esperanza Vílchez, originaria de Ocotal, Nueva Segovia, es Hija Dilecta de Chinandega. Las otras monjas son Socorro Castillo, Martha Martínez, Francisca y Ligia Rivas, está última fue nombrada por el Sistema Local de Atención Integral en Salud, Silais-Chinandega, como jefa de enfermería del Hospital España.

Labor de las Josefinas

La enfermera Laura Fernández, con 30 años de laborar en el Hospital Materno Infantil, expresó que las cinco monjas gestionan en todo el país alimentos y material quirúrgico, por lo que su trabajo es valioso, y según ella debe continuar.

“Las hermanas necesitan un lugar digno porque desde hace 98 años han colaborado con la salud de los chinandeganos, sin esperar nada a cambio”, indicó.

En similares términos se pronunció Patricia Tijerino, quien afirmó que el legado de la Orden Josefina es valioso, por lo que el personal del Materno Infantil las considera parte de su familia y no desea que las trasladen.

Blanca Rosa Villanueva, auxiliar de enfermería, dijo que los trabajadores apoyan incondicionalmente a las monjas, “incluso en Chinandega están sepultadas varias hermanas, como Sor Celina Artola, que entregaron su vida por los enfermos”.

Monseñor Jaime Ramos Flores, vicario de Chinandega, aseguró que la decisión de trasladar a las religiosas está en manos de la Orden Josefinas, cuya superior se encuentra fuera del país. “Existe en la Iglesia Católica la justa autonomía, la Diócesis de Occidente no interfiere”.