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Llantas en los parques, enterradas en bulevares, como diques en los puentes o, bien, usadas como maceteras, son las formas en que la Alcaldía de Managua reutiliza estos residuos tóxicos para evitar que se conviertan en focos reproductores de mosquitos.

Flavio Santos Matamoros, encargado de una vulcanizadora en Carretera Norte, en Managua, comentó que cuando las llantas usadas no sirven para venderlas, se almacenan en un sitio del negocio y posteriormente le pagan a carretoneros para que las boten, aunque desconoce el sitio donde las tiran.

Relató que en camiones de la Alcaldía de Managua pasan pidiendo las llantas, para luego instalarlas en los bulevares y parques, aunque no es una práctica muy frecuente.

Por su parte Berniz Aguilar, trabajador en una vulcanizadora, explicó que todas las llantas que ya no serán utilizadas para su venta son enviadas a botar ya sea en camionetas o en carretones de caballo, que las llevan a “La Chureca”.

Prohibido

Por su parte el doctor José Milán Pérez, director del Proyecto de Cambio Climático y experto en temas ambientales, dijo que en el vertedero municipal “La Chureca” se prohíbe introducir y botar llantas, porque se convierten en un desecho peligroso.

El experto manifestó que las llantas solo son contaminantes “cuando se les prende fuego”, pues la combustión genera un humo espeso que puede afectar la salud de las personas, por los químicos de los que están compuestas.

Explicó que la planta recicladora ubicada en “La Chureca” no tiene un área para la recuperación y procesamiento de llantas, y el personal no está capacitado para trabajar con ese material.

Aún botan llantas

En un recorrido realizado por un equipo de El Nuevo Diario, en “La Chureca”, se negó el acceso por políticas internas, aunque se pudo constatar que aún ingresan vehículos y carretones con basura difícil de reciclar, como las llantas.

En tanto, el ambientalista Kamilo Lara dijo que en Nicaragua no hay maquinaria para reciclar llantas.

“Un futuro depósito evitaría que los neumáticos se conviertan en focos reproductores de mosquitos, impediría la contaminación del suelo y el medio ambiente”, afirmó.

Factible venta de llantas

En Managua han proliferado los puestos de venta de llantas usadas. Ernesto Cruz Mejía, uno de quienes comercializan llantas, dijo que este negocio atrae a clientes de todos los estratos sociales.

“De cada cinco personas que llegan al negocio, se cierra el trato con al menos tres, estos compradores se desembolsan entre 600 y 1,000 córdobas por cada compra”, precisó.

“Hay más carros en las ciudad, pero poca gente puede pagar por una llanta nueva, entonces comprarlas usadas es una opción para suplir esta necesidad”, sostuvo Cruz.

En Nicaragua circulan más de 500,000 vehículos, según cifras oficiales.

Guillermo Obando, otro comerciante de llantas, aclaró que ninguno de los vendedores es importador directo, sino que compran a un distribuidor mayorista.

“Llevo más de ocho años haciendo esto, lo que importa es la calidad del grabado (banda de rodamiento), la marca y el tamaño”, señaló.

Peligro

Lara se mostró en desacuerdo con la constante importación de llantas, pues el país se llena de este producto contaminante, a paso acelerado.

“También hay que alertar que con máquinas especiales, o de forma manual, les rehacen los grabados a las llantas, para hacer verlas útiles, lo cual es de alto riesgo para el conductor, porque no sirven”, manifestó.

Resaltó que las llantas pueden ser utilizadas en proyectos importantes y no solo como maceteras o en bulevares, pues el material del que están hechas puede servir para el asfalto, estabilizar diques de contención o construcción de muros sólidos.

Baterías peligrosas

Otro problema que podría afectar el medio ambiente y la salud de los habitantes, es la falta de sitios para desechar las baterías, ya que el ácido en su interior y los químicos de que está elaborada pueden ocasionar serios inconvenientes.

Julio Zapata, quien recolecta chatarra, manifestó que piden a los dueños de las baterías que las vendan sin el ácido, para evitar problemas legales.

“Lo que no sabemos es dónde vierten el ácido, eso no es nuestro problema, únicamente compramos baterías vacías”, dijo Zapata.

Julio Urbina, copropietario de una distribuidora de baterías y partes de automóvil, afirmó que durante años ha trabajado con baterías usadas y el ácido siempre ha sido almacenado para su reutilización. “Lo almacenamos en barriles y lo reutilizamos, simplemente lo limpiamos con un filtro”.

“El ácido perfectamente se puede reutilizar, el ácido puro o de fábrica se puede limpiar con agua, el conocido como reciclado solo necesita almacenarse con un filtro y se limpia, luego se mide con un acidómetro para ver que todo marche bien”, concluyó Urbina.

Por su parte Elsa Peña Mejía, acopiadora, afirmó que compran baterías con el ácido, aunque sea prohibido, pero no lo vierten en las alcantarillas.

“Lo que hacemos es revenderlo, cuando no está muy negro quiere decir que está reutilizable, entonces lo embotellamos y lo vendemos así”, explicó.

Impacto en la salud

Milán Pérez comentó a El Nuevo Diario que los metales pesados en las baterías son altamente contaminantes para el medio ambiente y para la salud de la población, ya que de verter esos elementos al suelo, matarían vegetales, peces y plantas, y a través de la cadena alimenticia podría llegar a los seres humanos.

En cuanto al daño a la salud, la doctora María Abea Morán, propietaria del consultorio de medicina general “Villa San Jacinto”, dijo que el ácido que contienen las baterías puede causar serias quemaduras en la piel y ojos.

En cuanto al plomo, explicó que es altamente tóxico para la salud humana porque ingresa al organismo por ingestión o inhalación y se transporta por la corriente sanguínea, acumulándose poco a poco en todos los órganos.

“La exposición prolongada al plomo puede causar anemia y daño del sistema nervioso central, cuyos efectos van desde sutiles cambios psicológicos y de comportamiento, hasta graves efectos neurológicos, siendo los niños la población con más riesgo”, concluyó.

Lara advirtió que está comprobada la existencia de chatarreras donde sacan el ácido de baterías para vertirlo en sumideros, lo que genera gases que afectan a la población, sin que lo sepan, además de contaminar las aguas.

 

Kamilo Lara
ambientalista

“Las baterías son residuos tóxicos, cuando las tiran a los vertederos se comienzan a oxidar y a sudar los materiales pesados, llega a los suelos”.

 

José Milán Pérez
doctor

“Con las llantas se puede elaborar un sinnúmero de cosas, además su material aguanta cualquier tipo de clima, lo que hace que sea de mucha utilidad”.

 

Berniz Aguilar.

“Las llantas que ya no sirven se las llevan camiones del gobierno o nosotros mismos pagamos para que las lleven a La Chureca”.