Jorge Eduardo Arellano
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Corresponsal Costa Rica
Miles de jóvenes inmigrantes que llegan a Costa Rica, principalmente nicaragüenses, no sólo vienen en busca de empleos, sino con aspiraciones de estudiar. Sin embargo, eso queda truncado por la prioridad de trabajar y por la falta de políticas públicas que los incorporen a la sociedad costarricense.

El investigador Guillermo Acuña recalcó que la necesidad de trabajar es lo que los aleja de las aulas, en especial a los pinoleros, así como la falta de dinero y las obligaciones en el hogar, en el caso de las mujeres.

Respecto al rol del Estado, Acuña comentó que precisamente tiene el gran reto de establecer políticas de integración y de procesos para que éstos reciban beneficios, sobre todo porque representa alrededor del 7 por ciento de la población joven de este país.

Los anteriores datos se desprenden del Módulo Juventud Emigrante 2008, de la Primera Encuesta Nacional de Juventud, donde se indica que del total de jóvenes (115 mil 280), de entre 15 y 35 años, un 75 por ciento no estudia, situación que le evita aspirar a mejores condiciones laborales y de renumeración.

Acuña expresó que el objetivo de la investigación es contar con un escenario más claro de la situación y las condiciones de este grupo población.

Problemas de
acceso a Educación
“Es preocupante que son menos los emigrantes que estudian, pues sólo el 25 por ciento lo hace, y esto es debido a los problemas que tienen de acceso al sistema educativo. Esto muestra que las instituciones no ofrecen opciones a los jóvenes migrantes para superarse y aspirar a una mejor calidad de vida”, sostuvo.

Otros aspectos que reveló la encuesta, presentada por el Viceministerio de la Juventud, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y el Consejo de la Persona Joven, es que los jóvenes en su mayoría tienen diez o más años de residir, que no tienen problema con su estatus migratorio, poseen un empleo, que han mejorado sus condiciones de vida, pero que son marginados por ser inmigrantes y jóvenes.

En este particular, Johanna Arce Sancho, Directora a.i. del Consejo Nacional de la Persona Joven, comentó se debe redefinir las políticas públicas a las necesidades de los jóvenes, a fin de que no exista discriminación.

“Las mujeres aseguran que tienen problemas de acceso a la salud, mientras que los hombres apuntan la dificultad de acceso a empleos más estables, y, entre las razones de ello, apuntan que se les rechaza por ser emigrantes”, indicó Arce.

De igual forma, el estudio refleja el eterno problema que sufren los extranjeros, a quienes sólo le dan oportunidades laborales no calificadas, les pagan menos y los patronos no pagan sus cotizaciones a la Caja Costarricense de Seguro Social.

Del total de entrevistados, el 69 por ciento son nicaragüense, 14 por ciento de Suramérica, un 9 por ciento del resto de Centroamérica, entre otras nacionalidades.

Cifras:
Entre los hombres jóvenes que no estudian, un 67 por ciento son nicaragüense, el resto son de Colombia, Centroamérica, el Caribe y otros países.

En el caso de las mujeres nicaragüenses, un 75 por ciento no estudia.

Necesidad de trabajar: el 69.7 por ciento para los hombres y el 32.5 por ciento las mujeres.

Atención en el hogar: 28.7 por ciento las mujeres nicaragüenses, 2.5 por ciento los hombres.

Falta de recursos: 10.5 por ciento las mujeres y 11.9 por ciento los hombres.

Por qué no les interesa: 6.1 por ciento los hombres y 12.2 las mujeres.

lmendoza@elnuevodiario.com.ni