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  • AFP

Nicaragua va a las urnas este domingo en elecciones municipales que, según la oposición, se convertirán en un plebiscito para la gestión del gobierno del sandinista Daniel Ortega, casi en la mitad de su mandato.

Los opositores esperan que estos comicios se conviertan en una oportunidad para que los nicaragüenses descontentos con el líder sandinista se lo hagan saber.

"Pienso que los nicaragüenses tendrán en estos comicios la oportunidad de expresar su descontento con el gobierno (...) y censurar las políticas que han provocado una crisis económica abominable, cerrados los espacios políticos y promovido la exclusión y discriminación política", dijo a la AFP el presidente de la comisión de Justicia del Congreso, el liberal José Pallais.

El periodista Carlos Fernando Chamorro, uno de los más férreos opositores y víctima de la persecución gubernamental, advierte que si el Frente Sandinista (FSLN, izquierda) lograse una victoria en la mayoría de los 146 municipios en liza, sería un "un voto de confianza" para Ortega, lo que le permitiría ahondar en su proyecto de reforma constitucional para garantizarle la reelección presidencial.

Según el borrador del proyecto, el FSLN se propone negociar estas reformas con el Partido Liberal después de los comicios, con la intención de instaurar un sistema semiparlamentario que cerraría aún más los espacios de poder y participación a otros grupos.

Para el ex embajador de Nicaragua ante la OEA, Carlos Tünnermann, la única manera de "contener" de manera cívica los planes de Ortega es "votando por los candidatos que garanticen la sobrevivencia de la democracia, el estado de derecho y la libertad".

"Una derrota contundente para los candidatos del FSLN" en los comicios del domingo "quizás haga reflexionar a la cúpula gobernante sobre el cúmulo de errores que hasta ahora han cometido en la conducción de la administración pública", opinó.

En el 2004, los sandinistas ganaron 87 de los 152 gobiernos municipales en disputa, entre ellos 10 de las 17 principales cabeceras departamentales del país como Managua, León, Granada, Chinandega, Matagalpa y Estelí.

A lo largo de esta campaña electoral, los sandinistas no han escatimado recursos como proporcionar casas, créditos, bicicletas, cocinas y tanques de gas a sus partidarios y gente pobre.

También fumigaron viviendas, autorizaron reducir la tarifa de luz, bajaron el precio del arroz e impulsaron otras iniciativas sociales con el fin de superar al menos el 38% de los votos que recabaron en las elecciones presidenciales de hace dos años.

Asimismo, según la oposición de la Alianza Liberal, no han dudado en desalentar el voto de los adversarios con campañas publicitarias, amenazas y agresiones que, dicen, buscan fomentar el temor y la abstención de sus partidarios en los comicios del domingo.

Para Ana Quirós -miembro de una red de 300 ONGs agrupadas en la denominada Coordinadora Civil-, la campaña gubernamental más bien motivará a votar a muchas personas que antes no le daban importancia a estos comicios.

"Hemos visto que a pesar de que hay un gran temor y poca confianza, la gente tiene la disposición de ir a votar" mucho más que en las elecciones municipales del 2004, manifestó Quirós a la AFP.

Mientras tanto, la gente se abstiene de comentar sus preferencias políticas por miedo a represalias, lo que ha limitado a las empresas encuestadoras y al mismo gobierno conocer la tendencia real del voto, abriendo con ello una gran expectativa sobre lo que ocurrirá el domingo en las urnas.