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En el mundo ideal, el plan de levantar una vivienda debe contar con dos elementos: materiales de calidad y personal calificado en materia de construcción.

La realidad en Nicaragua es abismalmente distinta, ya que los albañiles carecen de certificación técnica, y, para colmo, muchos de los empíricos que más saben migran a países como Costa Rica o Panamá.

José Daniel Ortiz, director de DOP Ingenieros Consultores, sostiene que “la mano de obra calificada debería tener un diploma. El problema es que la calificación aquí se obtiene de forma empírica… si no hay una escuela de formación desde el punto de vista técnico, entonces todo mudo es empírico, y los que saben quizá no enseñan bien”.

A juicio de este experto, esa falta de calificación convierte en una “lotería” que un ciudadano logre contratar a alguien que le garantice un trabajo que cumpla con los parámetros de calidad requeridos, lo cual es fundamental cuando se vive en una zona altamente sísmica.

Esfuerzos

De acuerdo con el ingeniero Benjamín Lanzas, presidente de la Cámara Nicaragüense de la Construcción, a través de esa entidad han intentado lograr una certificación para los obreros de la construcción, pero no ha sido posible.

“Tampoco tenemos un Colegio de Ingenieros, y deberíamos tenerlo para poder nosotros diferenciarnos de muchos ingenieros con títulos de mentira”, resaltó Lanzas.

Lanzas añade la fuga de mano de obra hacia otros países como otra debilidad, porque los que se van son los mejores.

“Nuestra mano de obra nica es tan buena, que muchos han emigrado a países como Costa Rica o Panamá, donde hay economías hasta cinco veces más grandes que la nuestra, y allí los nicas hallan trabajo”, señaló Lanzas.

Lo que queda

Según Lanzas, en el país se acumula la mano de obra de baja experiencia y es la que en cualquier momento podría construir o repararle su casa, sin seguir lo que ordena el Reglamento Nicaragüense de la Construcción.

“Se trata de un reglamento con carácter de ley de la república, y fue oficializado en 2007. En él se establecen las normas mínimas para las diferentes construcciones en todo el país”, señaló el ingeniero Ortiz.

Ortiz asegura que este reglamento está basado en una versión de 2005 del reglamento para concreto estructural, del Comité Americano del Concreto, ACI, por sus siglas en inglés.

“Si se cumpliese con este reglamento, tendríamos construcciones buenas, pues allí se establece cuánto debe colocársele de hierro a una edificación, cuánto de acero, de cemento, de arena, todo eso está aquí”, indicó el ingeniero.

Ortíz considera que la mayoría de los maestros de obra en Nicaragua no conocen dicho reglamento, porque hay pocas opciones de formación de mano de obra calificada en ese campo.

Ojo con materiales

Lanzas manifestó que la calidad de los materiales es fundamental al construir, y que en el país existen suficientes empresas responsables a las cuales confiar su obra.

“Pero no todas las bloqueras cumplen con las normas, igualmente, no todas las ferreterías que venden acero cumplen con las normas. Mi sugerencia es siempre pedir un certificado de calidad del material que se está comprando. Si el proveedor no lo tiene o rehúsa entregarlo es advertencia para no comprar dicho material”, recomendó Lanzas.

 

La Cámara Nicaragüense de la Construcción estima que el 80% de las viviendas tiene calidad desconocida.

 

170

mil obreros de la construcción registra el Banco Central de Nicaragua.