•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Maritza Obando no suelta la sierra de sus manos. Está a la espera de que caiga el viejo edificio de la Lotería, y que el hierro quede al desnudo. A su alrededor hay otras 250 personas entre hombres, mujeres y niños que también quieren obtener el metal que quedará expuesto tras la demolición de la vieja infraestructura, a causa de los recientes sismos.

Obando aguarda en la calle mientras la maquinaria pesada derriba las columnas y paredes.

Cuando el motor de las máquinas se apague, la mujer correrá y luchará por agarrar lo más que pueda de hierro, para luego venderlo.

“Hasta hoy vine”, comenta, mientras trata de cortar el metal con una sierra, bajo el inclemente sol de Managua. Otros usan sus mazos para desprender el hierro del concreto.

La mujer alimenta a sus hijos trabajando como recolectora de chatarra en un carretón de caballos, sin embargo hoy las cosas son diferentes. En estos días el dinero lo consigue en los escombros.

Las ganancias

Pánfilo Tinoco, originario de la Costa Caribe, es otro ciudadano que aprovecha los edificios en ruinas para ganarse la vida. Se declara “recolector privado” y trabaja en compañía de su familia, incluyendo a sus niños, que escarban incesantemente.

“La ventaja es que con un poco que se recolecta se gana más. Hasta el momento, con cuatro días de recolección he reunido un promedio de 800 córdobas. Al menos se gana para el arroz”, dice.

Marina Argeñal acompaña en las ruinas de los edificios a su compañero de vida, Róger Ezequiel Rodríguez. Él saca el hierro mientras ella cuida lo acumulado.

“Hasta hoy vinimos, no nos gusta andar en los escombros, por los pleitos; la gente se pelea por el hierro y la Policía no hace nada”, asegura.

Nuevas oportunidades

Nicaragua es un país con el 70% de su economía en la informalidad, según cifras oficiales. Tras los sismos de abril, que incluyen un terremoto de 6.2 grados en la escala abierta de Richter y otro de 6.7, las autoridades ordenaron demoler una serie de viejos edificios que se vieron afectados.

La caída de esas viejas construcciones ha levantado el ánimo a cientos de personas, que en sus ruinas ven jugosas ganancias.

Santos Agustín López, habitante del barrio San Sebastián, vende luego el quintal de hierro a entre 200 y 250 córdobas. Considera que este no es un precio justo, pero es una oportunidad, porque no tiene trabajo y debe mantener a una familia de seis miembros.

“Solo nos queda vender nuestra fuerza de trabajo a los comprahierro”, declara.

López llegó a trabajar ahí cuando el antiguo edificio de la Lotería ya estaba en escombros. Supuestamente no había permiso para llegar al lugar, pero la Policía ha permitido que la gente recolecte el hierro.

El negocio está “medio regular”, pero algo se gana, dice.

“Las cosas están caras y aumentan diariamente”, agrega. Según López, lo más duro de este trabajo es que hay momentos en que los “picapiedras” no tienen la energía ni los recursos materiales para extraer el hierro.

“Seguimos luchando como en tiempos primitivos, así es la vida. Si no se trabaja, no se come”, afirma.

Empresa familiar

Edgar Antonio Aguilar Flores vive en las cercanías de lo que fue el antiguo edificio de la Lotería, su negocio es el reciclaje de chatarra y por ahora ocupa toda la acera de su vivienda con el hierro que le han vendido de las ruinas del “Palacio de la Suerte” y de otros edificios derrumbados.

Comenzó en el negocio hace tres años, su esposa lleva la contabilidad y de esta manera mantienen a la familia. “Esto es familiar, no tengo sociedad con nadie más que con Dios”, asegura.

“Con este asunto de la demolición de los edificios nos ha ido un poco bien, pero aunque no haya demoliciones trabajamos porque mandamos los camiones a recolectar”, comenta.

La venta del hierro se ha incrementado un poco, “estamos hablando de que pueden ser unos cien, hasta doscientos quintales más o menos semanal”, explica Aguilar.

 

Hierro a ferreterías

Julia Fuentes trabaja desde hace 20 años en el negocio de la chatarra. Sus proveedores son los “demoledores”.

 

Precio de compra

Fuentes paga un promedio de 400 córdobas por quintal cuando son varillas de 3/8, las que pasan por un proceso de enderezado y soldado, para luego venderlas.

 

Precio de venta

La mujer vende el quintal de ese hierro hasta en 500 córdobas. Explica que le pone 18 varillas al rollo, por lo que no lo comercializa por quintal, sino por varillas.

 

El trabajo

Los trabajadores de Fuentes recolectan, enderezan y sueldan el hierro. Preparan hasta mil estribos por día y sueldan entre 10 y 15 quintales.

 

¿Baja precio del hierro?

Comercio• Tras la demolición de 49 edificios en Managua, a causa de los sismos de abril, se ha registrado una abundancia de hierro, por lo que su precio ha bajado, según algunos recolectores y vendedores de ese metal. José Ramón Herná ndez, cuyo oficio es la recolección de chatarra y metal, dijo que ahora les compran el hierro a menor precio. “Antes por la misma cantidad nos pagaban hasta C$700, y ahora nos dan hasta C$300”, dijo Hernández, quien tiene más de quince días picando los antiguos edificios que derribó la Alcaldía de Managua. Por su parte Jairo Jiménez comenta que comienzan labores desde las 7 de la mañana y terminan a las 2 de la tarde, luego tienen que llevar el material a los centros de acopio, para venderlo.  “Esto es duro, porque antes el concreto era mejor y el piedrín que le echaban era más grande, no triturado como el de hoy”, expresó Jiménez, quien trataba de destruir una columna de concreto para obtener el hierro.

 

300

CÓRDOBAS es el precio máximo en que los chatarreros venden el quintal de hierro

 

800

córdobas recolectó Pánfilo Tinoco tras cuatro días de recolección de hierro