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  • AFP

Los nicaragüenses estaban votando masivamente este domingo desde las 07H00 locales (13H00 GMT) para elegir a alcaldes y concejales para los próximos cuatro años sin mayores incidentes y relativa calma en unos comicios que la oposición considera serán un plebiscito sobre la gestión del presidente Daniel Ortega.

En la capital y otras ciudades del interior, largas filas de ciudadanos esperaron desde el amanecer ante los centros de votación, entre ellos personas de avanzada edad y jóvenes, algunos que por primera vez ejercerán su derecho a voto.

Las elecciones se realizan en 146 municipios de los 153 del país, debido a que se suspendieron en siete localidades de la Región Autónoma del Atlántico Norte, afectada por el huracán Félix, en septiembre de 2007, y se celebrarán en enero próximo.

Cinco partidos están en liza, pero la gran batalla la librarán el Partido Liberal Constitucionalista (PLC-derecha) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN-izquierda), en lo que se plantea como un pulso entre la izquierda y la derecha.

Además, estos comicios se producen en medio de la persecución y el recrudecimiento de la política de Daniel Ortega contra los opositores a su gobierno.

Managua, la plaza más emblemática, la disputan el ex campeón de boxeo Alexis Argüello, candidato del FSLN, y el economista y diputado Eduardo Montealegre, por el PLC, quien cuenta, según los sondeos, con una ligera ventaja.

Un ambiente de relativa calma se observaba en la capital y otras ciudades en el interior del país de acuerdo con reportes de los medios locales, aunque la oposición ha denunciado los riesgos de fraude por un gobierno que en los últimos meses ha acallado a varios partidos de la oposición y a las ONG críticas con su gestión.

"No nos vamos a dejar robar las elecciones", dijo Montealegre, quien aseguró que su partido cuenta con 60.000 fiscales en todo el país para monitorear, resguardar las actas de votación y llevar el conteo paralelo rápido.

Montealegre dijo que los preparativos fueron establecidos para encarar cualquier irregularidad durante los comicios, ante la negativa del Consejo Supremo Electoral (CSE) de acreditar observadores nacionales y extranjeros de prestigio, y las agresiones y amenazas recibidas de parte del oficialismo.

El CSE descartó acreditar a reconocidos grupos de observación electoral de Nicaragua como Ética y Transparencia y el Instituto para el Desarrollo de la Democracia (IPADE) que, según su titular, Roberto Rivas, realizan una labor de observación "partidista" o interesada, lo que estas organizaciones rechazan.

Los únicos observadores acreditados por la autoridad electoral fueron los del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (Ceela), integrado por miembros de los tribunales electorales de América del Sur y Centroamérica y el Caribe, aunque la oposición desconfía de ellos porque sus gastos y actividad observadora son financiados por el CSE.

El gobierno y la oposición se han acusado mutuamente de fomentar la violencia callejera, como ha venido ocurriendo durante la campaña electoral, así como de propiciar el fraude desde las mesas de votación donde los resultados les sean adversos. La Policía advirtió que en caso de desórdenes actuará con firmeza y energía.

Desde el sábado a las 18H00 locales del sábado (00HOO GMT), la Policía Nacional prohibió la venta de licor y la portación de armas y desplegó 10.500 agentes y voluntarios para garantizar el orden.

El arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Leopoldo Brenes, instó a que la votación "se dé en paz, con tranquilidad y que no haya ningún acto de violencia".

Está previsto que los resultados preliminares de la votación se publiquen hacia las 23H00 locales (05H00 GMT del lunes), según el CSE.